Este volumen de Raimon Graells i Fabregat, Pablo Camacho Rodríguez y Alberto J. Lorrio Alvarado ofrece una visión general y exhaustiva de la investigación sobre ornamentos y elementos del vestuario en la península Ibérica durante la Edad del Hierro, después de que en 2017 ya se publicó en los mismos anejos de la revista Lucentum un estudio individual importante sobre Broches de cinturón decorados a molde de la Península Ibérica (s. VII-VI a. C.) de dos de los autores (Graells i Fabregat y Lorrio Alvarado, 2017Graells i Fabregat, R. y Lorrio Alvarado, A. J. (2017). Problemas de cultura material. Broches de cinturón decorados a molde de la Península Ibérica (s. VII-VI a.C.). Anejo de la revista Lucentum, 22. Alacant: Publicacions de la Universitat d'Alacant.).
La forma de vestir de los habitantes de la península ibérica durante la Edad del Bronce Final y la Primera Edad del Hierro nos ha sido transmitida en términos materiales casi exclusivamente a través de ciertos elementos del vestuario o la indumentaria, como agujas, fíbulas, broches y guarniciones de cinturón, apliques del vestido, y colgantes y joyas anulares de material predominantemente metálico, filtrados a través de las costumbres de depósito, enterramiento y bienes funerarios. En la península ibérica, estos elementos indumentarios de la Primera Edad del Hierro procedían principalmente de las tumbas, con predominio de las cremaciones. En la mayoría de las ocasiones, solo se dispone de estudios antropológicos en casos de excavaciones más recientes (p. ej. La Angorrilla, Can Piteu-Can Roqueta, Cerro de los Vientos, Medellín, Pi de la Llinura; pp. 154, 158, 165, 244), que permiten asignar los ornamentos y elementos del vestuario en función de la edad, el sexo o el estado físico de los difuntos y que pueden correlacionarse con los datos arqueológicos.
Los estudios sobre la indumentaria ofrecen un acceso directo a la descripción de amplios estratos de la población. El vestido con sus accesorios refleja el sexo, la edad, el estatus familiar y social de los individuos. Puede utilizarse para diferenciar las comunidades funerarias, mostrar las características locales y regionales, así como los contactos culturales, y hacer observaciones sobre las técnicas de producción, las áreas de influencia de los talleres, la economía y las materias primas. Las tipologías y los análisis materiales permiten captar la evolución de los objetos en términos de material, producción, forma y decoración en el tiempo y en el espacio. Este volumen propone por primera vez un requisito previo para estas posibilidades de conocimiento, ya que para hacer una interpretación histórica es necesario una buena presentación del material, con un catálogo y documentación gráfica y/o fotográfica, una clasificación cronológica, así como una adecuada contextualización (Graells i Fabregat, Lorrio Alvarado y Camacho Rodríguez, pp. 19 y ss.; Ruiz Zapatero, pp. 35 y ss.; Jiménez Ávila y Felicísimo Pérez, pp. 45 y ss.).
La presente colección se centra en el estudio de broches de cinturón y fíbulas, los objetos de metal pertenecientes al vestuario más frecuentemente conservados. Menos frecuentes, en cambio, son las agujas y los ornamentos del vestuario como apliques, botones o grapitas. Las joyas anulares y los colgantes, que forman parte, entre otras cosas, de la indumentaria y de la apariencia de las personas, se reservan para futuros estudios (Graells i Fabregat, Lorrio Alvarado y Camacho Rodríguez, p. 20, n. 10).
En las 19 contribuciones de 29 autores se abordan estos elementos desde sus respectivos campos de investigación y especializaciones científicas. Se trata de descripciones regionales de tipos de fíbulas, broches de cinturón y apliques en Portugal (Arruda, Vilaça y Gomes, pp. 83 y ss.), de broches de cinturón en el curso medio del Ebro (Royo Guillén, pp. 285 y ss.) y de agujas del Noroeste de la península ibérica (Graells I Fabregat, Camacho Rodríguez, Gallart Fernández y Neumaier, pp. 227 y ss.).
Para el Sureste peninsular se contrastan los elementos del vestuario de dos asentamientos bien investigados, como Peña Negra (Crevillent, Alicante) ‒asentamiento autóctono‒ y La Fonteta (Guadamar del Segura, Alicante) ‒fundación fenicia‒, para los que también se dispone de numerosos análisis de metal (Camacho, López, Lorrio, Montero, Torres y Vinader, pp. 173 y ss.). Rodrigues (pp. 321 y ss.) compara los fenómenos del valle alto y medio del Ebro con la Meseta oriental, así como con la zona aquitana del Suroeste de Francia. Se discuten cuestiones sobre el origen de los objetos y las vías de difusión de determinados tipos de elementos del vestuario.
A partir de las tumbas de incineración de la necrópolis de Can Piteu-Can Roqueta (Sabadell, Barcelona), investigada en 1999-2000, se muestran las conexiones tipológicas con el Rosellón y el Languedoc. Entre los numerosos hallazgos metálicos se encuentran 16 agujas, 87 fíbulas (fíbulas de pivote, de doble resorte, serpentiforme y resorte bilateral) y cinco broches de cinturón, así como guarniciones de cinturón de otros tres cinturones (Rovira Hortalà, López Cachero, Montero Ruiz y Carlús i Martín, pp. 261 y ss.). La determinación del origen de los metales complementa los estudios tipológicos y permite así obtener una imagen más compleja. Por ejemplo, el cobre de las fíbulas de doble resorte procede tanto de yacimientos locales (Molar-Bellmunt-Falset, Tarragona) como del sur de Francia (Cévennes), esto último también aplicable a otras fíbulas de doble resorte de Cataluña (pp. 269 y ss.).
Los análisis de las inhumaciones del túmulo de Cerrillo Blanco (Porcuna, Jaén) así como de las tumbas de incineración del Cerro de los Vientos (Baeza, Jaén) (Rísquez Cuenca, Rueda Galán y Herranz Sánchez, pp. 157 y ss.) contribuyen a la comprensión de la evolución de elementos del vestuario de las mujeres de élite de la comarca del Alto Guadalquivir.
El depósito de bronces de La Colomina de Bor de Cerdanya (Lleida) (Gallart i Fernández y Graells i Fabregat, pp. 275 y ss.) fue hallado en 2016 en el curso alto del Segre en los Pirineos. Resulta singular por contener elementos del vestuario de un atuendo ceremonial femenino de los siglos VII-VI a. C. y por su estado de conservación. De él se clasifican y analizan objetos individuales como botones, un pectoral-aguja con cadenillas, una aguja de cabeza discoidal y dos colgantes. Un estudio individual se dedica a botones de mayor tamaño. Los de forma de roseta muestran una distribución muy limitada en el sureste de la península Ibérica y se relacionan con ejemplares balcánicos (Graells i Fabregat, pp. 215 y ss.). Representaciones escultóricas aisladas o raros dibujos incisos de personas en estelas permiten identificar el vestuario y sus elementos (Krueger, p. 145; Ferrer Albeida, pp. 147 y ss.).
Además, en el volumen también hay reflexiones sobre los tejidos, a pesar de que no se conservan o se preservan muy raramente como impresión en negativo (Arruda, Vilaça y Gomes, pp. 83, 115 y ss.; Ferrer Albelda, pp. 147 y ss.), de forma indirecta a través de los utensilios para su fabricación, o representados en decoraciones de la cerámica que podrían interpretarse como patrones textiles (Pachón Romero y Carrasco Rus, pp. 119 y ss.; Krueger, pp. 139 y ss.; Camacho, López, Lorrio, Montero, Torres y Vinader, pp. 173 y ss.).
De especial interés son también las contribuciones y observaciones sobre las reparaciones (Graells i Fabregat, Camacho Rodríguez y Lorrio Alvarado, pp. 59 y ss.) y los lugares de fabricación de los elementos de adorno textil, en los que aparecen moldes (Graells i Fabregat, Camacho Rodríguez, Gallart Fernández y Neumaier, p. 230) y productos semiacabados (Camacho, López, Lorrio, Montero, Torres y Vinader, p. 200, fig. 19) o donde pueden identificarse talleres (pp. 182 y ss.). Murillo-Barroso (pp. 71 y ss.) dedica su capítulo a las materias primas de marfil y huevo de avestruz, aunque no se analizan los objetos hechos con estos materiales.
Un gran avance de esta colección es la inclusión de dibujos y fotografías inéditos o de nueva factura, así como los impresionantes mapas de distribución de diseño gráfico uniforme para todos los capítulos. En aras de una mejor legibilidad, habría sido deseable disponer en los mapas no solo de leyendas de texto, sino también de leyendas gráficas con ilustración de los tipos. Los errores de redacción en un pie de figura (Royo Guillén, p. 312, fig. 20) y en algunas citas bibliográficas no españolas resultan menores dada la excelente calidad de la publicación.
Estas publicaciones de la serie Problemas de cultura material son un requisito indispensable para aportar, matizar o reforzar ideas sobre la organización social, política, o económica de las formaciones sociales de la Edad del Hierro peninsular. Las mencionadas fíbulas de doble resorte de Can Piteu-Can Roqueta son un buen ejemplo de la información potencial que ofrece un grupo de materiales iluminados desde muchos ángulos diferentes. La investigación básica llevada a cabo en este volumen es también un requisito previo para futuros estudios comparativos. Se espera con gran expectación otras publicaciones tan detalladas, especializadas y conocedoras como esta sobre los broches de cinturón tartesios y broches de cinturón de dos, cuatro y seis garfios, así como sobre anillos prerromanos hispanos que están en proceso (Graells i Fabregat, Lorrio Alvarado y Camacho Rodríguez, p. 20, n. 10).