Trabajos de Prehistoria 81 (2)
ISSN-L: 0082-5638, eISSN: 1988-3218
https://doi.org/10.3989/tp.2024.1035

Recensión de / Review of: Alberto J. Lorrio Alvarado, Raimon Graells i Fabregat y Mariano Torres Ortiz (Eds.). La Fonteta 3. Las importaciones griegas e itálicas y su contexto mediterráneo. Studia Hispano-Phoenicia 10. Publicacions Universitat d´Alacant, Alicante, 2023, 372 pp. ISBN: 978-84-9717-837-2.

 

La Fonteta (Guardamar de Segura, Alicante) es un yacimiento localizado en la desembocadura del río Segura, con una secuencia cronológica que va desde el último cuarto del siglo VIII hasta el 530/520 a. C.

Tal y como se indica en el título y en la introducción, la obra que aquí reseñamos tiene como objetivo principal el estudio monográfico de las importaciones griegas e itálicas de este yacimiento y su contextualización en el Mediterráneo. De esta forma, no solo se trata de una obra en la que se recopilan todas las importaciones de La Fonteta, sino que además ofrece una visión general sobre las relaciones culturales y comerciales del Mediterráneo centro-oriental y occidental durante la Primera Edad del Hierro. Esta característica convierte este trabajo en la primera obra de referencia escrita en español sobre la producción y circulación de bienes griegos e itálicos hacia el Occidente mediterráneo en esta época.

Los materiales analizados son exclusivamente las cerámicas griegas (protocorintias, corintias y greco-orientales) e itálicas (italo-geométricas y etruscas), representadas gráficamente mediante montajes en los que se superponen los dibujos de las secciones con las fotografías a color de las piezas. En el estudio se presentan datos inéditos que resultan de los materiales exhumados en las últimas campañas de excavación, aunque también se han sometido a revisión materiales publicados de campañas más antiguas.

Para la realización de los estudios que conforman cada uno de los capítulos, se ha recurrido a especialistas nacionales e internacionales en cada materia, aunque también se han solicitado trabajos a investigadores/as en formación cuyas tesis doctorales versan sobre los temas abordados.

El libro se estructura en tres grandes bloques y cuenta con una parte introductoria formada por dos apartados y un primer capítulo. En esta última se presenta la nueva serie Studia Hispano-Phoenicia, que se inaugura con esta obra tras haber sido publicada durante años por la Real Academia de la Historia (Bibliotheca Archaeologica Hispana). Tras ello se añade un apartado sobre la fundación y el desarrollo de La Fonteta dentro del contexto de la colonización fenicia en la península ibérica. Almagro-Gorbea, en su introducción, apoya el uso del topónimo Hispania para hablar del ambiente fenicio peninsular durante este momento, en cuanto término empleado por los fenicios al referirse a la península ibérica. Tras esta puntualización, comienza una introducción en la que los editores presentan la obra, su organización interna, la filiación de los autores y los objetivos marcados.

El primer bloque, titulado “El comercio empórico en Occidente (1000-550 a. C.)”, abarca desde el capítulo 2 hasta el 6. El primer capítulo está dedicado al concepto griego emporion y su significado a través del análisis de las fuentes escritas: desde Homero y Hesíodo hasta Heródoto, aunque no es hasta los escritos de este último cuando claramente se observa la relación entre dicho término y el comercio. El siguiente capítulo se centra en el comercio y circulación de cerámicas griegas e itálicas dentro de las iniciativas fenicias. En este apartado se defiende una posición muy interesante que ya se abordó durante el siglo pasado a partir de los estudios filológicos en el caso específico de los topónimos terminados en –oύσσα. Esta postura tiene que ver con la iniciativa y participación activa eubea dentro de este comercio, ya que en muchas ocasiones las cerámicas de esa procedencia documentadas en la península ibérica se han explicado dentro de las dinámicas comerciales fenicias, en las que incluirían materiales de otros orígenes.

Estos dos capítulos sirven de contexto para introducir el estudio de los principales emporios o centros comerciales de la península ibérica durante la Primera Edad del Hierro: Huelva, Cádiz y Málaga, representados en los capítulos 4, 5 y 6 respectivamente. Muchos de los materiales de estos centros comerciales aparecen en la propia Fonteta, lo cual permite trazar rutas y estrategias de abastecimiento comunes.

El segundo bloque, centrado en las producciones cerámicas griegas, está integrado por los capítulos del 7 al 10. El capítulo 7 está dedicado a la cerámica protocorintia y corintia y desarrolla todo lo relativo a las características tecnológicas, decorativas y cronológicas de cada producción en general, para posteriormente centrar la atención en el caso específico de los ejemplares documentados en La Fonteta. Por su parte, en el capítulo 8 se estudian las cerámicas griegas y de tipo griego de la Campania entre los siglos VIII y VII a. C., mientras que en el 9 se aborda el estudio de la cerámica de tipo oriental y el Wild Goat Style. Ambos capítulos suponen un buen marco para el posterior estudio de las producciones análogas halladas en La Fonteta, si bien el capítulo 8 es demasiado monográfico sobre el caso específico de la Campania. Por su parte, en el capítulo 10 se hace la revisión de un fragmento que fue clasificado como una copa tipo C de Bloesch y que este nuevo estudio interpreta como una copa de Comastas del Pintor KX. Estos planteamientos abren nuevas líneas de investigación sobre las primeras producciones llegadas desde el Ática, concretamente desde Atenas, a la península ibérica.

El tercer bloque se encarga de las producciones cerámicas itálicas en el Mediterráneo occidental, una información recogida en los capítulos 11, 12 y 13. El primero de ellos está dedicado al comercio etrusco de bucchero nero, ánforas de transporte y metales. En este apartado se echa en falta un mapa de la península ibérica con la distribución de los enclaves en los que se han localizado los productos etruscos referidos. Por otro lado, el enfoque se hace en el caso concreto de las zonas costeras, ya que, por ejemplo, se omiten los bronces etruscos hallados en el interior, como los de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz). El capítulo 12 analiza el cántaro en bucchero nero y su comercialización hacia el occidente del Mediterráneo. En esta ocasión, se incluye un apéndice que aborda los usos de esta forma foránea entre las sociedades receptoras. Este tipo de estudios son fundamentales en todos los trabajos en los que se analizan producciones foráneas en contextos locales, ya que muchas veces se centran únicamente en reflexiones sobre los medios de aprovisionamiento y la cronología. El capítulo 13, que cierra este bloque, se ocupa de las ánforas etruscas: pastas, formas, contenidos y difusión. Como se indica en el propio capítulo, la mayor parte de las ánforas etruscas fueron vinarias, aunque no se detallan los contextos en que fueron halladas para poder concluir usos o vinculaciones con espacios concretos.

El cuarto y último bloque se centra en el estudio particular de las producciones griegas e itálicas halladas en La Fonteta. Para llevar a cabo esta labor se emplea mucha de la información expuesta en los capítulos anteriores que sirve como marco para encuadrar los diferentes hallazgos. Este bloque reúne desde los capítulos 14 hasta el 19. En el capítulo 14 se especifican los contextos en los que las cerámicas griegas y etruscas se han localizado en el yacimiento. Como elemento a reseñar, destacan las útiles tablas-resumen con toda la información (número de inventario, forma, origen/estilo, fecha, etc.) para facilitar una búsqueda rápida de los casos que se deseen consultar.

El capítulo 15 se centra en las producciones griegas. Los fragmentos descritos aparecen clasificados desde el principio, ya que se agrupan en los distintos apartados que enuncian cada estilo: estilo tardogeométrico, protocorintio, greco-oriental (Wild Goat Style, Wave-Line Style, Wild Goat Style-Fikellura, formas cerradas de grandes dimensiones greco-orientales y otras formas de pequeñas dimensiones), ática y ánforas de diversa procedencia. En esta clasificación se prefiere el uso del término “copas de tipo greco-oriental” a la típica denominación de “copas jonias”. Este cambio de terminología es en mi opinión bastante acertado, ya que muchas de las tradicionalmente denominadas como “copas jonias” son en realidad producciones elaboradas en Occidente que siguen los modelos de Grecia oriental. En el capítulo 16 se realiza un estudio monográfico de la cerámica etrusca de La Fonteta. En esta ocasión, la agrupación de los materiales se articula según la funcionalidad y dentro de cada grupo se detallan los estilos, un criterio de clasificación que no se plasmó en los capítulos anteriores. De esta forma, existe un primer apartado de vajilla de mesa (impasto rosso, impasto nero, bucchero nero, ánfora de mesa), morteros y ánforas.

Este último bloque concluye con dos capítulos: el 17, en el que se analiza un grafito fenicio en el fondo de una copa jonia, y el 18, que trata de una inscripción etrusca. Ambos capítulos rompen con la tónica de los estudios tipológicos y estilísticos que articulan el resto del libro. Dicha información podría haberse incluido como un epígrafe dentro del capítulo correspondiente al estudio de los materiales en cuestión para presentar una imagen global de la producción. El capítulo 19 incluye las analíticas arqueométricas no destructivas efectuadas en varias cerámicas (fluorescencia de Rayos X), unos estudios que ofrecen resultados muy interesantes para concluir procedencias y aspectos del proceso productivo.

En definitiva, el libro cumple con creces los objetivos perseguidos, y ha de convertirse sin duda en una referencia ineludible para cualquier estudio sobre las producciones arcaicas griegas e itálicas, no solo de La Fonteta sino del Mediterráneo Occidental. Es un trabajo que cumple con todos los estándares de calidad, sobre todo teniendo en cuenta la participación de reconocidos especialistas en el estudio de materiales afines de otros puntos de la península ibérica. Además, se trata de una obra que combina los clásicos y necesarios estudios tipológicos con las nuevas metodologías de análisis y representación gráfica de la información. Toda esta información arqueológica cuenta con una lectura histórica en la que queda de manifiesto el papel de La Fonteta dentro de las redes comerciales del Mediterráneo occidental durante la Primera Edad del Hierro, así como las interacciones comerciales y culturales con los enclaves locales entre los que destaca el cercano poblado de Peña Negra-Herna.