An orientalizing terret and other harness elements in the tumular cemetery of Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla, Murcia)
Alberto J. Lorrio Alvarado INAPH/Departamento de Prehistoria, Arqueología, H.ª Antigua, F.ª Griega y F.ª Latina, Universidad de Alicante, alberto.lorrio@ua.es (autor de correspondencia)
Estefanía Gandía Cutillas Museo Arqueológico Jerónimo Molina, Jumilla, egandia@jumilla.org
Raimon Graells i Fabregat INAPH/Departamento de Prehistoria, Arqueología, H.ª Antigua, F.ª Griega y F.ª Latina, Universidad de Alicante, raimon.graells@ua.es
Emiliano Hernández Carrión Museo Arqueológico Jerónimo Molina, Jumilla, "emilianohernandez22@gmail.com
Mariano Torres Ortiz Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología, Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense de Madrid, mtorreso@ghis.ucm.es
RESUMEN
La necrópolis de Collado y Pinar de Santa Ana es conocida desde finales del siglo XVIII, cuando se realizaron las primeras actuaciones en el lugar. El interés por el cementerio se retomó a partir de finales de los años 50 del siglo XX, extendiéndose hasta los años 90. Se trata de una necrópolis tumular cuyos conjuntos, algunos expoliados de antiguo, se fechan entre el Bronce Final y el Hierro Antiguo (ss. IX-VI a. C.). En 2024 se ha iniciado un nuevo proyecto de excavación y estudio que ha permitido documentar varios conjuntos de singular complejidad, tanto por sus estructuras y ajuares como por la ausencia, en algunos casos, de restos de la cremación. Entre ellos destaca el Túmulo 9, que ha proporcionado un importante ajuar que incluye un particular pasarriendas, junto a otros elementos zoomorfos posiblemente pertenecientes a varias camas de atalaje de caballo, conjunto que evidencia la presencia de un carro tirado por dos de estos animales. Este trabajo contextualiza el yacimiento y los hallazgos, pertenecientes al ámbito orientalizante del sur peninsular, desde una perspectiva tipológica y analítica. Finalmente, se valora la presencia en el Altiplano de Jumilla de lo que serían las partes más emblemáticas de un carro (pasarriendas y camas zoomorfas), un elemento de indudable prestigio cuya distribución remite a la periferia del área nuclear tartésica de la Baja Andalucía. Su posesión evidencia la presencia en el lugar de personajes de rango posiblemente aristocrático y marcado carácter orientalizante.
Palabras clave: túmulo; carro; Hierro Antiguo; tartésico; toréutica; bienes de prestigio.
ABSTRACT
Ana has been known since the late 18th century, when the first explorations were carried out at the site. The cemetery subsequently attracted renewed interest in the late 1950s, which continued until the 1990s. This is a tumular necropolis, some of whose burial groups, already subject to looting in Antiquity, are dated between the Late Bronze Age and the Early Iron Age (9th-6th centuries BC). In 2024, a new excavation and research project was initiated, which facilitated the documentation of several burial groups of notable complexity, both in terms of their structures and grave goods. In some cases, the absence of cremated remains was also evident. Of particular note among these graves is Tumulus 9, which yielded a significant assemblage of bronze items, including a distinctive terret, alongside other zoomorphic elements that possibly belonged to various parts of horse harnessing equipment. This set provides evidence of the presence of a two-animal chariot. The following study provides a contextual framework for the site and its findings, which belong to the Orientalizing sphere of southern Iberia. The study also discusses parallels between these findings from both a typological and analytical perspective. Finally, the presence in the Jumilla Plateau of what would be the most emblematic parts of a chariot (the terret and zoomorphic harness elements) is evaluated. This is an item of unquestionable prestige, whose distribution points to the periphery of the Tartessian core area of Lower Andalusia, and whose possession suggests the presence of individuals of potentially aristocratic rank with a marked Orientalizing influence.
Keywords: tumulus; chariot; Early Iron Age; Tartessian; bronze working; prestige goods.
Recibido / Submitted: 19-09-2025. Aceptado / Accepted: 14-12-2025. Publicado online / Published online: 29-01-2026.
Cómo citar / Citation: Lorrio Alvarado, A. J., Gandía Cutillas, E., Graells i Fabregat, R., Hernández Carrión, E. y Torres Ortiz, M. (2025). “Un pasarriendas orientalizante y otros elementos de atalaje en la necrópolis tumular de Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla, Murcia)”. Trabajos de Prehistoria, 82 (2): 1073. DOI: https://doi.org/10.3989/tp.2025.1073.
Copyright: © 2025 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).
La necrópolis del Bronce Final/Hierro Antiguo del Collado y Pinar de Santa Ana se localiza en la vertiente N de la sierra de Santa Ana, de la que toma el nombre, en el glacis de acumulación que se extiende por la ladera este del Pico el Maestre, donde se localiza el asentamiento con el que se relaciona, a unos 5 km al sur del casco urbano de Jumilla (Murcia) (Fig. 1A).
Fig. 1. Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla): A, Mapa de localización de la necrópolis. B, Planimetría acotada combinada satélite-dron con localización de las estructuras funerarias. Ortoimagen IGNE 2024. Ilustración: José Luis Fuentes Sánchez/OPPIDA.
Las primeras noticias que tenemos del yacimiento las proporciona el canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Murcia e historiador local, Juan Lozano Santa (1800)Lozano Santa, J. (1800). Historia antigua y moderna de Jumilla. Murcia: Imp. de J. Muñiz.. En su obra Historia Antigua y Moderna de Jumilla describe la necrópolis, que considera romana, e identifica unos círculos con urnas cinerarias con huesos quemados y carbones, abundantes fragmentos cerámicos esparcidos por la zona, que recogió “a satisfacción”, y el hallazgo de objetos de metal. Igualmente se refiere a las excavaciones llevadas a cabo por el presbítero de Jumilla José García Lerma unos 20 años antes, hacia 1780, en una tumba donde halló dos urnas cinerarias y un anillo de “cobre” (Lozano Santa, 1800Lozano Santa, J. (1800). Historia antigua y moderna de Jumilla. Murcia: Imp. de J. Muñiz., p. 5). Estas noticias tienen gran interés pues sitúan la necrópolis como una de las primeras de época protohistórica en ser excavadas en la península ibérica.
En 1956, los frailes del vecino convento franciscano de Santa Ana del Monte, llamados por la curiosidad de las excavaciones que por entonces llevaba a cabo Jerónimo Molina García, director del Museo Municipal, en el cercano poblado de Coimbra del Barranco Ancho, realizaron la exploración y vaciado de al menos dos tumbas, una de planta circular como las descritas por Lozano, situada al NO de la vaguada, junto al camino que lleva al yacimiento ibérico. De este hecho tuvo conocimiento J. Molina, que recuperó los objetos encontrados en una de las sepulturas (n.º 1), excavando dos nuevas estructuras funerarias (n.º 2 y 3) en septiembre de 1960. Los resultados de estas intervenciones aparecen recogidos en la Carta Arqueológica de Jumilla, vinculando la necrópolis con la “cultura hallstáttica” (Molina Grande y Molina García, 1973Molina Grande M. C. y Molina García J. (1973). Carta Arqueológica de Jumilla. Murcia: Excma. Diputación Provincial de Murcia., pp. 105-107, lám. XV). En julio de 1974 se excavó parcialmente la estructura n.º 5 y en octubre de ese mismo año la 6. La 4 aparece recogida en las fichas elaboradas para la Carta Arqueológica de Jumilla, aunque no consta nada sobre ella en los diarios de Molina.
Habrá que esperar hasta 1985 para que se vuelva a trabajar en la necrópolis, en esta ocasión bajo la dirección del nuevo director del Museo Municipal, Emiliano Hernández, que excava una nueva estructura, la 7 si se sigue la numeración de Molina, sin restos de cremación por lo que se interpretó como un cenotafio (Hernández Carrión, 1991Hernández Carrión, E. (1991). “Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla - Murcia). Campaña de 1985”. En: Memorias de Arqueología, 2. Murcia. Consejería de Educación y Cultura, pp. 69-71.; publicada como 6 ante la imposibilidad de identificar la estructura 4 sobre el terreno, lo que llevó a dudar de su existencia y renumerar las sucesivas tumbas). Las actuaciones continuaron en julio de 1993 para completar la excavación de la estructura 5, que proporcionó algunos objetos de interés en el interior, además de un conjunto de sepulturas en el exterior (Hernández Carrión, 1994Hernández Carrión E. (1994). “Excavaciones en el Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla - Murcia). Campaña de 1993”. En: Memorias de Arqueología, 1994. Murcia: Consejería de Educación y Cultura, pp. 183-193.). En 1999 se excava una nueva estructura (8), localizada muy cerca de las 5 y 7 (Hernández Carrión y Gil González, 2001-2002Hernández Carrión, E. y Gil González, F. (2001-2002). “Encachados tumulares del Bronce Final / Hierro Antiguo en la necrópolis del Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla, Murcia)”. Anales de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Murcia, 16-17, pp. 73-94., p. 84; 2004Hernández Carrión, E. y Gil González, F. (2004). “La necrópolis del Bronce Final del Collado y Pinar de Santa Ana de Jumilla (Murcia)”. En: Hernández Alcaraz, L. y Hernández Pérez, M. (Eds.). La Edad del Bronce en tierras valencianas y zonas limítrofes. Villena: Ayuntamiento de Villena / Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, pp. 441-454., p. 446; publicada como 7). Una síntesis sobre la necrópolis y las diferentes intervenciones puede verse en Cutillas Victoria y Hernández Carrión (2022)Cutillas Victoria, B. y Hernández Carrión, E. (2022). “La necrópolis del Bronce Final / Hierro Antiguo del Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla, Murcia): Un largo recorrido historiográfico desde finales del siglo XVIII”. En: Rísquez, C., Rueda, C. y Herranz, A. B. (Eds.). El reflejo del poder en la muerte: la cámara sepulcral de Toya. Jaén: Universidad de Jaén. Instituto de Estudios Giennenses, pp. 399-420..
A partir de 2024 se ha iniciado una nueva etapa en la investigación, mediante la colaboración de la Universidad de Alicante y el Museo Arqueológico “Jerónimo Molina” de Jumilla, con dos nuevas campañas hasta la fecha, previas a las actuaciones de consolidación previstas para 2026. La campaña de 2024 se centró en la limpieza de las estructuras 1, 2, 3, 5, 6, 7 y 8 -optando por mantener la numeración a partir de las 6 identificadas por Molina, como refleja la topografía (Fig. 1B)- y la realización de intervenciones en tres nuevos conjuntos tumulares: el 9, sin alteraciones previas, el 10, expoliado de antiguo, aunque se hallaron los restos esparcidos tanto de las urnas como de las cremaciones, y el 12, con evidencias de un hoyo de expolio, aunque en este caso la excavación no permitió recuperar resto alguno.
La campaña de 2025 se ha centrado en el conjunto suroriental, donde se localizan las estructuras 5, 7, 8, 9 y 11 (Fig. 1B). Se ha completado la delimitación de los túmulos que cubrían los conjuntos 7 y 9, que no proporcionaron restos de enterramientos, pudiendo tratarse de espacios conmemorativos o cenotafios. Además, se ha excavado el espacio intermedio entre los conjuntos 7, 8 y 9, con el objeto de comprobar la posible existencia de sepulturas en hoyo o de depósitos de diferente naturaleza, con resultados negativos. Además, se ha excavado la estructura 11, en las inmediaciones de la 9, de la que solo se conservaba la cámara, alterada en su ángulo sur, y con restos de la cubierta, aunque el anillo exterior estaba prácticamente desaparecido. Se observan en superficie restos de alguna otra estructura funeraria, generalmente alterados, como evidencian los elementos removidos de la cubierta y el hallazgo en superficie de huesos humanos cremados.
Los nuevos hallazgos confirman la adscripción del cementerio al Bronce Final y el Hierro Antiguo (Hernández Carrión y Gil González, 2001-2002Hernández Carrión, E. y Gil González, F. (2001-2002). “Encachados tumulares del Bronce Final / Hierro Antiguo en la necrópolis del Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla, Murcia)”. Anales de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Murcia, 16-17, pp. 73-94., pp. 88-89; 2004Hernández Carrión, E. y Gil González, F. (2004). “La necrópolis del Bronce Final del Collado y Pinar de Santa Ana de Jumilla (Murcia)”. En: Hernández Alcaraz, L. y Hernández Pérez, M. (Eds.). La Edad del Bronce en tierras valencianas y zonas limítrofes. Villena: Ayuntamiento de Villena / Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, pp. 441-454., pp. 541-452; Cutillas Victoria y Hernández Carrión, 2022Cutillas Victoria, B. y Hernández Carrión, E. (2022). “La necrópolis del Bronce Final / Hierro Antiguo del Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla, Murcia): Un largo recorrido historiográfico desde finales del siglo XVIII”. En: Rísquez, C., Rueda, C. y Herranz, A. B. (Eds.). El reflejo del poder en la muerte: la cámara sepulcral de Toya. Jaén: Universidad de Jaén. Instituto de Estudios Giennenses, pp. 399-420.), con las estructuras funerarias más antiguas, de planta circular, fechadas ca. los siglos IX-VIII a. C., y las más recientes, de planta cuadrangular, alcanzando el siglo VI a. C.
Se trata de un túmulo de planta aparentemente circular de 4.20 m de diámetro (UE 901A), formado por un encachado de cascajo de piedras medianas y pequeñas, de apenas 10 cm de espesor en algunas zonas (Fig. 2A). Sus dimensiones pudieron ser mayores, al no haberse conservado hacia el O y el S, lo que explica la situación descentrada de lo que cabe interpretar como la cámara, de planta cuadrangular (UE 901B). La identificación del túmulo puede considerarse una novedad en el yacimiento, aunque en la excavación de la estructura 7 ya se identificaron restos del mismo muy alterados.
Fig. 2. Túmulo 9 de Collado y Pinar de Santa Ana. A, Vista del túmulo desde el noroeste. B, Detalle del hallazgo del pasarriendas. C, Distribución de los elementos de atalaje recuperados. D, Vista desde el suroeste, con el pasarriendas y uno de los fragmentos zoomorfos in situ. (A, B y D, fotos: A. J. Lorrio; C, ortofoto: José Luis Fuentes Sánchez/Oppida 2024; fotos de los materiales: P. Camacho).
La cámara (UE 901B) presenta sus lados alineados con respecto a los ejes cardinales. Mide 1.55 m N-S × 1.82 E-O, con su lado O de trazado ligeramente curvado (Fig. 2B). Las piedras que la delimitan afloraban en parte al haberse perdido parcialmente el encachado que cubría la estructura en origen. Los lados SE y SO se construyeron con una única hilada, a veces con piedras de gran tamaño (40 × 25 × 10 cm; 30 × 27 × 12 cm), mientras que los lados NO y SO presentan hasta dos hiladas. Apareció rellena de bloques de piedra irregulares, algunas de tamaño grande (22 × 22 × 15 cm; 28 × 40 × 20 cm), y restos de cascajo, todo ello trabado con tierra (UE 902), con un espesor de unos 28 cm. Por debajo se individualizó la UE 903, un nivel bastante homogéneo de tierra marrón compacta con alguna piedra de pequeño tamaño. En él se recuperaron fragmentos de cerámica a torno, entre ellos el borde de una urna de orejetas, que se introducía por debajo del paramento O y que forma parte del ejemplar recuperado al exterior, y, sobre todo, diversos objetos de metal, localizados preferentemente en la zona más oriental, alguno alterado por el contacto con el fuego.
Alrededor de la cámara se identificó un nivel de arcilla amarillenta de unos 5 cm de espesor y una anchura de unos 30 cm (UE 904). Parece rodear la estructura, lo que es especialmente claro en los lados S, O y N, y sobre él se depositaron buena parte de los objetos que integraban el ajuar.
El ajuar se recuperó disperso y muy fragmentado, tanto al exterior como al interior de la cámara, en alguna ocasión por debajo de los bloques de la estructura central, mientras que en otros casos estaba colocado sobre la franja de arcilla amarilla que la rodea (Fig. 2B). Una vez depositado se habría construido la cámara, que sería sellada a continuación, y posteriormente el túmulo que cubriría todo el conjunto.
Está integrado por los restos fragmentados y dispersos de una urna de orejetas (Fig. 6.2) y de una pequeña olla de borde vuelto (Fig. 6.1), ambas realizadas a torno. La mayor parte de los fragmentos pertenecen a la urna de orejetas y aparecieron dispersos hacia el O y el S (CPSA’24-UE904-15; CPSA’25-904-3-11, 13, 14-18, 20-27, 31, 33-43 y 46; CPSA’25-907-1-2), aunque un fragmento del borde se identificó al excavar dentro de la cámara (CPSA’24-903-17). Por su parte, la olla estaba prácticamente completa, aunque rota y sus fragmentos dispersos junto al paramento N (CPSA’24-UE904-16), con algunos de ellos introduciéndose por debajo del mismo.
Está integrado por un número indeterminado de objetos, muy fragmentados en general, lo que dificulta a veces su identificación funcional: un pasarriendas de carro (CPSA’24-904-1), dos placas activas de broches de cinturón del llamado tipo ‘tartésico’ (Fig. 5.1-2) (CPSA’24-904-5/6 y CPSA’24-904-7), cuatro fragmentos de remates zoomorfos con cabezas de équido, posiblemente pertenecientes a camas de caballo (CPSA’24-904-2 y CPSA’24-903-7, 8 y 10), un doble vástago curvado en forma de ‘8’ al que le falta uno de sus extremos, quizás del atalaje (CPSA’24-903-1/904-3), fragmentos de láminas y remaches que por su composición parecen corresponder a más de un objeto indeterminado (CPSA’24-904-8-13 y 15-16 y CPSA’24-903-2-5, 9 y 11-16; CPSA’25-904-48, 49 y 50), una anilla (CPSA’24-904-4) y un remate discoidal perforado (CPSA’24-903-6), todos ellos de bronce, además de un clavo de hierro (CPSA’24-904-14). Algunos fragmentos de una misma pieza se han identificado tanto en el interior como en el exterior de la cámara (con seguridad CPSA’24-903-1 y 904-3).
En el lado SO se depositó el pasarriendas (904-1), que se introduce parcialmente bajo una de las piedras de la cámara (Fig. 2B-D), presentando restos de carbones adheridos en su reverso, lo que sugiere que previamente habría estado en contacto con un espacio afectado por el fuego. En el lado O, aparecieron un fragmento de cabeza de caballo (904-2) (Fig. 2C-D), unos fragmentos de lámina (904-8) y, ya hacia el N, el doble vástago (904-1), la anilla (904-4) y los dos broches de cinturón de tipo tartésico realizados en una única pieza y con un solo gancho (904-5/6 y 904-7). El resto de los objetos recuperados al exterior de la cámara proceden de la zona E (904-9 a 16). La ampliación en 2025 del corte en dicha dirección, con la retirada de los restos de la cubierta tumular, ha permitido localizar otros tres fragmentos informes de bronce (CPSA’25-904-48, 49 y 50), próximos a los hallados en 2024.
En el interior de la cámara (UE903) se identificaron en 2024 un buen número de fragmentos de bronce, pudiendo destacar los tres pertenecientes a remates zoomorfos (903-7, 8 y 10). En su mayoría proceden de su zona E (903-1-7 y 14-15), aunque también se han encontrado en el centro (903-8) y O (903-9), habiéndose recuperado el resto en el proceso de cribado del sedimento de la zona más oriental (903-10-13 y 16).
Como se ha señalado, el ajuar incluía un pasarriendas de carro y algunos fragmentos que cabe relacionar con elementos de atalaje, aunque la fragmentación que presentan dificulta su correcta interpretación. Este proceso de rotura intencionada de los objetos y selección de algunas partes o fragmentos para integrarse en el depósito, sin duda ritual, se identificó igualmente en 1985 en el Túmulo 7, próximo al 9, que tampoco proporcionó restos de la cremación, lo que llevó a su interpretación como un cenotafio (Hernández Carrión, 1991Hernández Carrión, E. (1991). “Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla - Murcia). Campaña de 1985”. En: Memorias de Arqueología, 2. Murcia. Consejería de Educación y Cultura, pp. 69-71.).
Realizado en bronce binario, presenta un grueso vástago de forma y sección rectangular unido a una anilla compartimentada por una barra, todo ello de sección circular, que divide la circunferencia en dos mitades disimétricas. Presenta un reborde de crestería calado en la parte superior, integrado por 18 adornos bicónicos coronando la pieza. Dimensiones: longitud máxima: 11.27 cm; ancho máximo: 9.1 cm; diámetro de la anilla: 5.41 cm; grosor de la barra central: 0.91 cm; longitud conservada del vástago: 3.69 cm; anchura del vástago: 1.56 cm; grosor del vástago: 0.75 cm; peso: 182.90 g, CPSA’24-904-1 (Fig. 2C y 3).
Fig. 3. Pasarriendas del Túmulo 9 de Collado y Pinar de Santa Ana (dibujo: M.ª D. Sánchez de Prado).
Destaca la presencia de fragmentos de varias cabecitas de caballo de bronce que, por sus similitudes, pudieran haber formado parte de un conjunto de camas de caballo del tipo bien conocido de extremos rematados con cabezas de équido, en su mayoría dispuestas de forma simétrica (vid. infra). Todos los fragmentos están orientados a la derecha, por lo que deberían corresponder a dos camas diferentes al menos. Presentan decoración exclusivamente en el anverso. Fueron rotas de forma intencional, depositando solo los fragmentos de la zona de la cabeza/cuello, por un lado, y del hocico, por otro, sin que lleguen a unirse en ninguno de los casos. Esto evidencia un tratamiento similar y una voluntad de fragmentación y selección de las piezas. Los análisis de composición demuestran claras diferencias entre ellos. Solo dos pudieron haber formado parte de una misma pieza (vid. infra), por lo que estaríamos ante dos conjuntos distintos, con restos de tres o, más probablemente, de las cuatro camas pertenecientes a los dos caballos del tiro. El fragmento mejor conservado apareció al exterior de la cámara (Figs. 2C y 4: 904-2) y los tres restantes en el interior (Figs. 2C y 4: 903-7, 8 y 10).
Fig. 4. Remates zoomorfos del Túmulo 9 de Collado y Pinar de Santa Ana y propuesta de reconstrucción de uno de los prótomos a partir de dos de los fragmentos (dibujo: M.ª D. Sánchez de Prado).
Los análisis han sido realizados con el espectrómetro de fluorescencia de rayos X modelo INNOV-X del Museo Arqueológico Nacional (Tab. 1) (vid. sobre el equipo y la metodología de trabajo, Rovira y Montero, 2018Rovira, S. y Montero, I. (2018). “Proyecto ‘Arqueometalurgia de la Península Ibérica’ (1982-2017)”. Trabajos de Prehistoria, 75 (2), pp. 223-247. DOI: https://doi.org/10.3989/tp.2018.12213.). Se trata en todos los casos de piezas de metalurgia de base cobre, destacando por un lado las aleaciones binarias (Cu + Sn) que caracterizan el pasarriendas 904-1 y el fragmento de cabeza de caballo 904-2, dos bronces con valores similares de Sn y Pb. También resultan similares entre sí las piezas 903-7 y 8, dos bronces plomados (< 2 % Pb), con cantidades elevadas de Sn. Finalmente, el fragmento 903-10 difiere de los anteriores por la práctica ausencia de Pb, faltando igualmente cualquier traza de Ni, a diferencia del resto de piezas, así como el As, como en el ejemplar 903-8.
Objeto (n.º inv.: CPSA’24/) |
N.º Análisis |
Fe |
Ni |
Cu |
As |
Sn |
Pb |
Pasarriendas (904-1) |
PA29968_15 |
1.04 |
0.07 |
90.57 |
0.27 |
6.34 |
1.71 |
Cabeza (904-2) |
PA29968_16 |
0.36 |
0.07 |
90.34 |
0.19 |
7.89 |
1.15 |
Cabeza (903-8) |
PA29968_08 |
2.83 |
0.06 |
80.57 |
ND |
13.4 |
3.13 |
Hocico (903-7) |
PA29968_07 |
2.67 |
0.07 |
77.52 |
0.23 |
16.29 |
3.22 |
Hocico (903-10) |
PA29968_10 |
0.98 |
ND |
86.29 |
ND |
12.43 |
0.3 |
Tab. 1. Análisis de composición del pasarriendas y de los fragmentos de posibles camas de caballo (valores expresados en % en peso). No se incluyen otros elementos al no haberse detectado.
A pesar de la fragmentación de las piezas, que dificulta la identificación de una parte de los objetos y por tanto la posibilidad de utilizarlos para la datación del conjunto, la presencia del pasarriendas, los posibles remates de camas de caballo y los dos broches de cinturón de tipo tartésico, todos ellos de bronce, además de los dos recipientes cerámicos, permiten realizar una aproximación al tema.
La cronología general del modelo de pasarriendas identificado en Jumilla remite a los siglos VII-VI a. C. (Jiménez Ávila y Muñoz, 1997Jiménez Ávila, F. J. y Muñoz, K. (1997). “Pasarriendas de bronce en la Protohistoria Peninsular: a propósito del hallazgo del Soto del Hinojar-Las Esperillas (Aranjuez, Madrid)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 24, pp. 119-158. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1997.24.004., p. 140), posiblemente entre mediados del siglo VII y mediados del VI, mientras que los diferentes tipos de camas con remates zoomorfos se fecharían entre los siglos VI y V a. C. (Maluquer de Motes, 1983Maluquer de Motes, J. (1983). El Santuario Protohistórico de Zalamea de la Serena, Badajoz. 1981-1982. Programa de Investigaciones Protohistóricas, 5. Barcelona: Departamento de Prehistoria y Arqueológico., p. 56; Quesada, 2002-2003Quesada, F. (2002-2003). “Un elemento de bocado de caballo de tradición Orientalizante en el Museo Arqueológico de Murcia”. Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 42 (Homenaje a Encarnación Ruano), pp. 231-242., p. 42). El broche de cinturón con un único garfio y placa lisa (Fig. 5.1) (CPSA’24-904-5/6) se incluye en el tipo 2 de Cuadrado y Ascenção (1970Cuadrado Díaz, E. y Ascenção, M. A. de (1970). “Broches tartésicos de cinturón de «doble gancho»”. En: XI Congreso Nacional de Arqueología (Mérida, 1968). Zaragoza: Secretaría General de los Congresos Arqueológicos Nacionales, pp. 494-514., pp. 495, 498), con una cronología que se extiende desde mediados del siglo VIII a mediados del VI a. C. El segundo broche (Fig. 5.2) (CPSA’24-904-7) ofrece una estructura más compleja y, probablemente, deba incluirse en el tipo 4 de Cuadrado Díaz y Ascenção (1970Cuadrado Díaz, E. y Ascenção, M. A. de (1970). “Broches tartésicos de cinturón de «doble gancho»”. En: XI Congreso Nacional de Arqueología (Mérida, 1968). Zaragoza: Secretaría General de los Congresos Arqueológicos Nacionales, pp. 494-514., pp. 496-497, 500-505), ya que cuenta al menos con tres garfios, aunque no se puede asegurar que sus extremos laterales se arrollen sobre sí mismos, como es propio de este tipo, centrándose su cronología en el siglo VII y la primera mitad del VI a. C. (Graells i Fabregat et al., 2025Graells i Fabregat, R., Jiménez Ávila, J., Lorrio Alvarado, A. J. y Torres Ortiz, M. (2025). “Placas y cinturones tartésicos: Tipología, evolución y análisis espacial”. En: Ciccolani, V., Graells i Fabregat, R. y Zamboni, L. (Eds.). Fasten your belts: from Iberia to North-West Italy. Nemesis, 4. Bordeaux: Ed. Ausonius, pp. 17-52. Accesible en: https://una-editions.fr/placas-y-cinturones-tartesicos.).
Fig. 5. Broches de cinturón de tipo ‘tartésico’ CPSA’24-904-5/6 (1) y CPSA’24-904-7 (2) del Túmulo 9 (dibujo: M.ª D. Sánchez de Prado).
La fecha de amortización de todas estas piezas debe determinarse a partir de otros elementos del ajuar funerario con una datación más cerrada, como es el caso de los vasos cerámicos, que sugieren una fecha en torno a mediados del siglo VI a. C., pudiéndose plantear la posibilidad de un largo período de uso para el broche de tipo 2, mucho más frecuente en momentos anteriores a la cronología propuesta para el conjunto 9.
Una pieza muy similar a la olla (Fig. 6.1), pero de mayor tamaño, se ha documentado en la tumba 445 de la necrópolis de Les Casetes-sector Jovada (Villajoyosa, Alicante) (Ruiz-Alcalde et al., 2021Ruiz-Alcalde, D., Sancho, D., Espinosa, A., Berral, E., Sánchez Signes, M., García Colomina, H. y Grau, I. (2021). “Las tumbas y fosas rituales. Estructuras, ajuares y depósitos”. En: Grau, I. y Ruiz-Alcalde, D. (Eds.). La necrópolis protohistórica y romana de Les Casetes – Sector Jovada (La Vila Joiosa, Alacant). Espacios, prácticas y rituales funerarios en el litoral de la Contestania. Jaén: UJA Editorial, pp. 32-305., fig. 102.15-445), donde se asocia también a un broche de cinturón de tipo tartésico, un huevo de avestruz y un plato de barniz rojo de tipología fenicia, conjunto que sus excavadores han fechado en la primera mitad del siglo VI a. C. (Ruiz-Alcalde et al., 2021Ruiz-Alcalde, D., Sancho, D., Espinosa, A., Berral, E., Sánchez Signes, M., García Colomina, H. y Grau, I. (2021). “Las tumbas y fosas rituales. Estructuras, ajuares y depósitos”. En: Grau, I. y Ruiz-Alcalde, D. (Eds.). La necrópolis protohistórica y romana de Les Casetes – Sector Jovada (La Vila Joiosa, Alacant). Espacios, prácticas y rituales funerarios en el litoral de la Contestania. Jaén: UJA Editorial, pp. 32-305., pp. 112-113, figs. 99.1-45 y 100, 114). Por su parte, la urna de orejetas (Fig. 6.2) debe incluirse en el grupo I.B de López Bravo (2001López Bravo, F. (2001). “Propuesta tipológica para urnas de cierre hermético con apéndices perforados del norte de Castellón y sur de Tarragona”. Saguntum, 33, pp. 49-64. DOI: https://doi.org/10.7203/SAGVNTVM..1889., p. 52), que fecha dentro del siglo VI a. C., cronología confirmada por los hallazgos de la fase II de Peña Negra (Crevillent) y de las fases VI y VII de La Fonteta (Guardamar del Segura) (González Prats, 2014González Prats, A. (2014). “La cerámica a torno: tipos 23-32, 35-42 y 44-48”. En: González Prats, A. (Ed.). La Fonteta-2. Estudio de los materiales arqueológicos hallados en la colonia fenicia de la actual desembocadura del río Segura (Guardamar del Segura, Alicante). Alicante: Seminario Internacional sobre temas Fenicios, tomo 2, pp. 573-671., pp. 664-669).
Fig. 6. 1. Olla (CPSA’24-UE904-16); 2, urna de orejetas (CPSA’24-UE904-15; CPSA’25-904-3-11, 13, 14-18, 20-27, 31, 33-43 y 46; CPSA’25-907-1-2) del Túmulo 9 (dibujo: M.ª D. Sánchez de Prado).
Por todo ello, se puede proponer una cronología entre el segundo y el tercer cuarto del siglo VI a. C. para el depósito del Túmulo 9, con una mayor probabilidad hacia mediados de la centuria.
El ejemplar de Jumilla pertenece al tipo 2b.1 de la clasificación para estas piezas de Jiménez Ávila y Muñoz (1997Jiménez Ávila, F. J. y Muñoz, K. (1997). “Pasarriendas de bronce en la Protohistoria Peninsular: a propósito del hallazgo del Soto del Hinojar-Las Esperillas (Aranjuez, Madrid)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 24, pp. 119-158. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1997.24.004., fig. 11), posteriormente actualizada por el propio Jiménez Ávila en diferentes trabajos (Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 216, fig. 159; Jiménez Ávila y González Cordero, 2012Jiménez Ávila, F. J. y González Cordero, A. (2012). “Una tumba ‘de carro’ en la necrópolis orientalizante de Talavera La Vieja (Cáceres)”. En: V Encontro de Arqueologia do Sudoeste Peninsular. Almodôvar: Município de Almodôvar, pp. 213-233., fig. 3; Jiménez Ávila y Antunes, 2019Jiménez Ávila, F. J. y Antunes, A. S. T. (2019). “Los bronces del «Conjunto sepulcral de Guerreiro» en el Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa): En torno al Periodo Postorientalizante en el Sur de Portugal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 45, pp. 113-178. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam2019.45.005.). Se trata de objetos fundidos a la cera perdida en una única pieza, caracterizada por su vástago rectangular o trapezoidal de sección rectangular, cuadrada u oblonga, que es la que se insertaría en el yugo, y una anilla segmentada por una barra cuadrada o circular localizada siempre en el tercio inferior, por donde pasarían las riendas. La parte superior de la anilla se decora mediante una crestería calada con un número variable de capullos (siempre cerrados en la variante 2b.1, frente a la 2b.2 que los alterna con flores abiertas), que se extienden de forma simétrica hasta la prolongación de la barra de compartimentación (Tab. 2).
Long. máx. (mm) |
Anch. máx. (mm) |
Long. Vástago (mm) |
Diam. Cabeza (mm) |
Grosor Aro (mm) |
Peso (g) |
TIPO |
Nº capullos |
Fecha |
Bibliografía |
|
Alcácer do Sal |
126 |
109 |
45.1 |
60 |
8 |
240 |
2b.1a2c1 |
17 cerrados |
VII |
Schüle, 1969Schüle, W. 1969. Die Meseta-Kulturen der Iberischen Halbinsel. Madrider Forschungen, 3. Berlin: Walter de Gruyter., taf. 108.8; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., lám. XL.98; Gomes, 2021Gomes, F. B. (2021). A necrópole do Olival do Senhor dos Mártires (Alcácer do Sal, Portugal). Práticas Funerarias, Cultura Material e Identidade(s) na Idade do Ferro do Baixo Sado (séculos VII-II a.n.e.). Estudos & Memórias, 17. Lisboa: UNIARQ., p. 312, fig. CXVII.993 |
MAB |
117 |
96 |
43.6 |
60 |
6.4/3.4 |
168 |
2b.1a2*1 |
15 cerrados |
VII |
Almagro Basch, 1979Almagro Basch, M. (1979). “Los orígenes de la toréutica ibérica”. Trabajos de Prehistoria, 36, pp. 174-208., fig. 7c; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., lám. XL.99 |
Úbeda la Vieja-1 |
116 |
85 |
48 |
51 |
9 |
176 |
2b.1b2a2 |
15 cerrados |
VII-VI |
Ferrer y Mancebo, 1991Ferrer, E. y Mancebo, J. (1991). “Nuevos elementos de carros orientalizantes en la Alta Andalucía. Algunas precisiones en torno a su función, significado y distribución”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 18, pp. 113-148. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1991.18.005., p. 117, fig. 2.A1; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., lám. XL.95 |
Úbeda la Vieja-3 |
104 |
85 |
37 |
52 |
11 |
207 |
2b.1a2a2 |
17 cerrados |
VII-VI |
Ferrer y Mancebo, 1991Ferrer, E. y Mancebo, J. (1991). “Nuevos elementos de carros orientalizantes en la Alta Andalucía. Algunas precisiones en torno a su función, significado y distribución”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 18, pp. 113-148. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1991.18.005., p. 117, fig. 2.A2; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., lám. XL.97 |
Úbeda la Vieja-2 |
122 |
83 |
52 |
52 |
11 |
173 |
2b.1c3a2 |
14 cerrados |
VII-VI |
Ferrer y Mancebo, 1991Ferrer, E. y Mancebo, J. (1991). “Nuevos elementos de carros orientalizantes en la Alta Andalucía. Algunas precisiones en torno a su función, significado y distribución”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 18, pp. 113-148. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1991.18.005., p. 119, fig. 2.A3; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., lám. XL.96 |
Azougada?-10 |
135 |
106 |
48.9 |
69 |
11 |
372.58 |
2b.1b3c1 |
14 cerrados |
VII-VI |
Jiménez Ávila y Antunes, 2019Jiménez Ávila, F. J. y Antunes, A. S. T. (2019). “Los bronces del «Conjunto sepulcral de Guerreiro» en el Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa): En torno al Periodo Postorientalizante en el Sur de Portugal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 45, pp. 113-178. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam2019.45.005. |
CPSA-9 |
112.7 |
91 |
36.9 |
54.1 |
9.1 |
182.9 |
2b.1a2a1 |
18 cerrados |
VI |
inédito |
Col. Vives |
132 |
13.8 |
40 |
60 |
5//6.22 |
283.5 |
2b.2a2a1 |
7 capullos y 6 flores alternas |
VII |
García y Bellido, 1970García y Bellido, A. (1970). “Algunas novedades sobre la arqueología púnico tartessia”. Archivo Español de Arqueología, 43, pp. 3-49., pp. 38 ss.; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., lám. XLI.102 |
Azougada?-9 |
113.5 |
89 |
43 |
61 |
8.4 |
152.06 |
2b.2a2b1 |
6 capullos y 5 flores alternas |
VII-VI |
Jiménez Ávila y Antunes, 2019Jiménez Ávila, F. J. y Antunes, A. S. T. (2019). “Los bronces del «Conjunto sepulcral de Guerreiro» en el Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa): En torno al Periodo Postorientalizante en el Sur de Portugal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 45, pp. 113-178. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam2019.45.005. |
Col. Alhonoz |
-- |
-- |
-- |
-- |
-- |
-- |
2b.2? |
fragtos. con palmetas |
VII |
Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 516, fig. 261 |
Tab. 2. Características generales de los pasarriendas orientalizantes del tipo 2b de Jiménez Ávila y Muñoz (1997 en la península ibérica.
El subtipo 2b.1 resulta relativamente homogéneo (a diferencia del 2b.2, con tan solo dos ejemplares, uno de ellos, el de la colección Vives, con una mayor complejidad en el desarrollo de la crestería, y un mayor tamaño y peso). No obstante, cuando se definió el tipo ya se plantearon algunas diferencias por lo que respecta a la sección del vástago y a la calidad del acabado (Jiménez Ávila y Muñoz, 1997Jiménez Ávila, F. J. y Muñoz, K. (1997). “Pasarriendas de bronce en la Protohistoria Peninsular: a propósito del hallazgo del Soto del Hinojar-Las Esperillas (Aranjuez, Madrid)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 24, pp. 119-158. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1997.24.004., p. 136), que permiten plantear variantes. Este sería el caso de la forma del vástago: rectangular -a-, trapezoidal -b- o apuntado -c-; de su sección: cuadrada -1-, rectangular -2- (Jiménez Ávila y Muñoz, 1997Jiménez Ávila, F. J. y Muñoz, K. (1997). “Pasarriendas de bronce en la Protohistoria Peninsular: a propósito del hallazgo del Soto del Hinojar-Las Esperillas (Aranjuez, Madrid)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 24, pp. 119-158. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1997.24.004., p. 136) y oblonga -3- (Jiménez Ávila y Antunes, 2019Jiménez Ávila, F. J. y Antunes, A. S. T. (2019). “Los bronces del «Conjunto sepulcral de Guerreiro» en el Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa): En torno al Periodo Postorientalizante en el Sur de Portugal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 45, pp. 113-178. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam2019.45.005., p. 167, fig. 15); o a la sección de la barra de compartimentación: circular -a-, oval -b- o cuadrada -c-. Cabría plantear igualmente las diferencias por lo que respecta a la calidad del acabado, sobre todo observable en la crestería, con ejemplares con los capullos perfectamente calados -1- frente a otros donde este detalle está ausente -2-, aunque resulte más discutible, pues se relacionarían con la habilidad del artesano. De hecho, todos los ejemplares del segundo grupo forman parte del conjunto de Úbeda la Vieja (Jaén), confirmando su común procedencia, un detalle que también se observa en la disposición de los capullos en la crestería, sin guardar la simetría del tipo en dos de los ejemplares.
El modelo evidencia un claro influjo oriental en sus decoraciones, de tipo floral, con capullos cerrados (2b.1), que en los ejemplares más sofisticados (2b.2) alternan con palmetas abiertas. Aunque su producción sea con seguridad hispana (Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 218), es posible que su aspecto crestado pudiera ser una simplificación de los modelos orientales en los que se inspiraría (Jiménez Ávila y Muñoz, 1997Jiménez Ávila, F. J. y Muñoz, K. (1997). “Pasarriendas de bronce en la Protohistoria Peninsular: a propósito del hallazgo del Soto del Hinojar-Las Esperillas (Aranjuez, Madrid)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 24, pp. 119-158. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1997.24.004., pp. 136, 147; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 217).
Desde el punto de vista tipológico, la pieza de Jumilla encuentra sus mayores similitudes formales y de acabado con el ejemplar de Alcácer do Sal (Portugal) (Schüle, 1969Schüle, W. 1969. Die Meseta-Kulturen der Iberischen Halbinsel. Madrider Forschungen, 3. Berlin: Walter de Gruyter., taf. 108.8; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 407, lám. XL.98; Gomes, 2021Gomes, F. B. (2021). A necrópole do Olival do Senhor dos Mártires (Alcácer do Sal, Portugal). Práticas Funerarias, Cultura Material e Identidade(s) na Idade do Ferro do Baixo Sado (séculos VII-II a.n.e.). Estudos & Memórias, 17. Lisboa: UNIARQ., p. 312, fig. CXVII.993), con el del Museo Arqueológico de Barcelona, sin procedencia conocida (Almagro Basch, 1979Almagro Basch, M. (1979). “Los orígenes de la toréutica ibérica”. Trabajos de Prehistoria, 36, pp. 174-208., p. 187, fig. 7c; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 407, lám. XL.99), a pesar de su estrecha barra central, y con el de Úbeda la Vieja-3 (Jaén) (Ferrer y Mancebo, 1991Ferrer, E. y Mancebo, J. (1991). “Nuevos elementos de carros orientalizantes en la Alta Andalucía. Algunas precisiones en torno a su función, significado y distribución”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 18, pp. 113-148. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1991.18.005., p. 117, fig. 2, A2; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 407, lám. XL.97), con las diferencias en el acabado ya comentadas, siendo todas estas piezas las de vástagos más cortos.
Funcionalmente, formarían parte del yugo (Jiménez Ávila y Muñoz, 1997Jiménez Ávila, F. J. y Muñoz, K. (1997). “Pasarriendas de bronce en la Protohistoria Peninsular: a propósito del hallazgo del Soto del Hinojar-Las Esperillas (Aranjuez, Madrid)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 24, pp. 119-158. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1997.24.004., p. 144), aunque inicialmente se planteara su colocación en la caja del carro (Fernández-Miranda y Olmos, 1986Fernández-Miranda, M. y Olmos, R. (1986). Las ruedas de Toya y el origen del carro en la Península Ibérica. Madrid: Ministerio de Cultura., p. 93; Ferrer y Mancebo, 1991Ferrer, E. y Mancebo, J. (1991). “Nuevos elementos de carros orientalizantes en la Alta Andalucía. Algunas precisiones en torno a su función, significado y distribución”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 18, pp. 113-148. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1991.18.005., p. 117), habiéndose relacionado la división de la anilla con la presencia de dobles riendas (Jiménez Ávila y Muñoz, 1997Jiménez Ávila, F. J. y Muñoz, K. (1997). “Pasarriendas de bronce en la Protohistoria Peninsular: a propósito del hallazgo del Soto del Hinojar-Las Esperillas (Aranjuez, Madrid)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 24, pp. 119-158. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1997.24.004., pp. 141, 144). Conjuntos como los de la tumba 17 de La Joya (Huelva) (Garrido y Orta, 1978Garrido, J. P. y Orta, E. M. (1978). Excavaciones en la necrópolis de «La Joya» Huelva. II. (3ª, 4ª y 5ª Campañas). Excavaciones Arqueológicas en España, 96. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia., pp. 76 ss.) o los de la tumba de Talavera la Vieja (Cáceres) (Jiménez Ávila y González Cordero, 2012Jiménez Ávila, F. J. y González Cordero, A. (2012). “Una tumba ‘de carro’ en la necrópolis orientalizante de Talavera La Vieja (Cáceres)”. En: V Encontro de Arqueologia do Sudoeste Peninsular. Almodôvar: Município de Almodôvar, pp. 213-233.) -en cada caso con cuatro pasarriendas, aunque de tipos diferentes a los aquí tratados, y dos bocados-, evidencian la presencia de carros de dos caballos, cada uno con dos pasarriendas (Jiménez Ávila y Antunes, 2019Jiménez Ávila, F. J. y Antunes, A. S. T. (2019). “Los bronces del «Conjunto sepulcral de Guerreiro» en el Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa): En torno al Periodo Postorientalizante en el Sur de Portugal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 45, pp. 113-178. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam2019.45.005., p. 132). Este podría haber sido el caso de las piezas de Úbeda la Vieja, si consideramos que, pese a carecer de contexto, sus características sugieren que formarían parte de un mismo conjunto, del que faltaría un ejemplar, posiblemente la pareja de la pieza de menores dimensiones. Por su parte, para el “Conjunto Sepulcral de Guerreiro” se ha sugerido la posibilidad de un vehículo de un solo caballo (Jiménez Ávila y Antunes, 2019Jiménez Ávila, F. J. y Antunes, A. S. T. (2019). “Los bronces del «Conjunto sepulcral de Guerreiro» en el Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa): En torno al Periodo Postorientalizante en el Sur de Portugal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 45, pp. 113-178. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam2019.45.005., pp. 132 y 157).
En general, se trata de piezas que habrían estado en uso, pues algunas presentan señas inequívocas del desgaste de las correas, como el ejemplar del Museo Arqueológico de Barcelona (Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 407, lám. XL.99), pero que también afectó a los vástagos. Este es el caso del ejemplar de la colección Vives, que fue objeto de reparación mediante el uso de pletinas y remaches (Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., pp. 218, 407, lám. XLI.102). En el caso de la pieza de Jumilla no se observan huellas de desgaste evidentes.
En algunos conjuntos, como las tumbas del “Conjunto sepulcral de Guerreiro”, atribuido al entorno de Azougada (Moura, Portugal) (Jiménez Ávila y Antunes, 2019Jiménez Ávila, F. J. y Antunes, A. S. T. (2019). “Los bronces del «Conjunto sepulcral de Guerreiro» en el Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa): En torno al Periodo Postorientalizante en el Sur de Portugal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 45, pp. 113-178. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam2019.45.005.), Talavera la Vieja (Cáceres) (Jiménez Ávila y González Cordero, 2012Jiménez Ávila, F. J. y González Cordero, A. (2012). “Una tumba ‘de carro’ en la necrópolis orientalizante de Talavera La Vieja (Cáceres)”. En: V Encontro de Arqueologia do Sudoeste Peninsular. Almodôvar: Município de Almodôvar, pp. 213-233.), o la posible de Úbeda la Vieja (Jaén) (Ferrer y Mancebo, 1991Ferrer, E. y Mancebo, J. (1991). “Nuevos elementos de carros orientalizantes en la Alta Andalucía. Algunas precisiones en torno a su función, significado y distribución”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 18, pp. 113-148. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1991.18.005., fig. 2; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 407, lám. XL.97), parece haberse seleccionado como representación del carro una parte significativa del mismo, como es el yugo (Jiménez Ávila y González Cordero, 2012Jiménez Ávila, F. J. y González Cordero, A. (2012). “Una tumba ‘de carro’ en la necrópolis orientalizante de Talavera La Vieja (Cáceres)”. En: V Encontro de Arqueologia do Sudoeste Peninsular. Almodôvar: Município de Almodôvar, pp. 213-233., p. 222). Esto explica la presencia de varios pasarriendas, a lo que se añadirían los bocados y otros elementos del atalaje del caballo. No obstante, un carro completo se encontró en la citada tumba 17 de La Joya (Garrido y Orta, 1978Garrido, J. P. y Orta, E. M. (1978). Excavaciones en la necrópolis de «La Joya» Huelva. II. (3ª, 4ª y 5ª Campañas). Excavaciones Arqueológicas en España, 96. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia., pp. 66 ss.). En las necrópolis ibéricas posteriores se documentan algunos casos excepcionales de carros desmontados o depositados de forma parcial, normalmente las ruedas o el yugo, como los casos de Montemayor, en Córdoba (Quesada Sanz y Moralejo Ordaz, 2020Quesada Sanz F. y Moralejo Ordax J. (2020). “Tras las huellas de Julio Cesar: los campos cesarianos de Ulia/Monteayor y el hallazgo de un carro de época ibérica”. En: Actualidad de la Investigación arqueológica en España II (2019-2020). Conferencias impartidas en el Museo Arqueológico Nacional, pp. 229-252., pp. 248-250), Toya (Peal de Becerro, Jaén), Baza o El Mirador de Rolando, ambas en Granada (Fernández-Miranda y Olmos, 1986Fernández-Miranda, M. y Olmos, R. (1986). Las ruedas de Toya y el origen del carro en la Península Ibérica. Madrid: Ministerio de Cultura.), la Corredera de Lorca (García Sandoval et al., 2006García Sandoval, J., Quiñones, M., y Precioso, M. L. (2006). “Extracción, limpieza, consolidación y embalaje de un carro ibérico de hierro, procedente de las excavaciones arqueológicas de Calle Corredera 46, Lorca”. En: Sánchez González, M. B., Lechuga Galindo, M. y Collado Espejo, P. E. (Coords.). XVII Jornadas de Patrimonio Histórico: intervenciones en el patrimonio arquitectónico, arqueológico y etnográfico de la Región de Murcia. Murcia: Gobierno de la Región de Murcia, Servicio de Patrimonio Histórico, pp. 329-332.), en Murcia, o La Albufereta (Verdú Parra, 2015Verdú Parra, E. (2015). La necrópolis ibérica de l’Albufereta (Alacant). Ritos y usos funerarios en un contexto de interacción cultural. MARQ serie Mayor, 11. Alicante: Diputación de Alicante., pp. 342-346), en Alicante. Similar debió ser el caso documentado en la necrópolis de Alcácer do Sal, en Portugal, posiblemente en sepulturas de la II Edad del Hierro (Gomes, 2021Gomes, F. B. (2021). A necrópole do Olival do Senhor dos Mártires (Alcácer do Sal, Portugal). Práticas Funerarias, Cultura Material e Identidade(s) na Idade do Ferro do Baixo Sado (séculos VII-II a.n.e.). Estudos & Memórias, 17. Lisboa: UNIARQ., pp. 311-313, est. CXIV-CXVI). Además, la presencia de elementos asociados a carros y a caballos puede relacionarse con otros aspectos singulares de la cultura ibérica en la zona, entre los que destaca especialmente el santuario de El Cigarralejo, en Mula (Murcia) (Cuadrado Díaz, 1950Cuadrado Díaz, E. (1950). Excavaciones en el santuario ibérico del Cigarralejo (Mula, Murcia). Informes y Memorias, 21. Madrid: Ministerio de Educación Nacional., 1952Cuadrado Díaz, E. (1952). “Exvotos equinos del Santuario Ibérico del Cigarralejo (Murcia)”. I Congreso de la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas. Florencia, pp. 454-460.; Lillo Carpio et al., 2004Lillo Carpio, P. A., Page del Pozo, V. y García Cano, J. M. (2004). El caballo en la sociedad ibérica: una aproximación al santuario de El Cigarralejo. Murcia: Universidad de Murcia.), con el conocido conjunto de exvotos de équidos realizados en soporte pétreo, al que ahora puede vincularse el hallazgo de un relieve con un domador de caballos de época ibérica, reutilizado en la villa romana de Los Villaricos, también en Mula (González Fernández et al., 2024González Fernández, R., Fernández Matallana, F., Zapata Parra, J. A., Martínez García, J. J. y Gómez Marín, J. (2024). “El ‘domador de caballos’ procedente de la villa romana de Los Villaricos (Mula, Murcia)”. Archivo Español de Arqueología, 97, 719. DOI: https://doi.org/10.3989/aespa.097.024.719.).
En el caso del Túmulo 9 de Collado y Pinar de Santa Ana, la colocación de un único pasarriendas formaría parte de esta práctica, aunque la ausencia del resto de piezas quizás pueda relacionarse con el proceso de selección y fragmentación extrema de los objetos recuperados en este conjunto, todos rotos hasta el punto de ser difícil a veces determinar su funcionalidad, lo que podría explicar que de los yugos solo se seleccionara uno de los pasarriendas. El que no estemos ante una sepultura al uso -faltan los restos del enterramiento-, puede ser otro factor a tener en cuenta, que explicaría la mezcla de objetos que no suele ser habitual encontrar asociados, como los elementos de carro y los broches de cinturón de placa rectangular, aunque haya otros ejemplos como la mencionada tumba 17 de La Joya (Garrido y Orta, 1978Garrido, J. P. y Orta, E. M. (1978). Excavaciones en la necrópolis de «La Joya» Huelva. II. (3ª, 4ª y 5ª Campañas). Excavaciones Arqueológicas en España, 96. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia., pp. 66-67, figs. 34-43, láms. LIV-LX, 95, fig. 61, lám. XLVIII.2).
La dispersión geográfica del tipo crestado remite a la periferia del área nuclear tartésica, localizada en la Baja Andalucía, siendo el ejemplar de Jumilla el hallazgo más oriental. Las campañas de 2024 y 2025 han proporcionado además un interesante conjunto de broches de cinturón del llamado tipo tartésico que evidencian las estrechas relaciones de todos estos territorios, a través de la llegada de auténticos bienes de prestigio, entre lo que destacarían los carros con sus ricos atalajes, relacionados sin duda con “personajes destacados, de rango aristocrático” (Jiménez Ávila y González Cordero, 2012Jiménez Ávila, F. J. y González Cordero, A. (2012). “Una tumba ‘de carro’ en la necrópolis orientalizante de Talavera La Vieja (Cáceres)”. En: V Encontro de Arqueologia do Sudoeste Peninsular. Almodôvar: Município de Almodôvar, pp. 213-233., p. 216).
La cronología general del tipo 2b remite a los siglos VII-VI a. C. (Jiménez Ávila y Muñoz, 1997Jiménez Ávila, F. J. y Muñoz, K. (1997). “Pasarriendas de bronce en la Protohistoria Peninsular: a propósito del hallazgo del Soto del Hinojar-Las Esperillas (Aranjuez, Madrid)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 24, pp. 119-158. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1997.24.004., p. 140), datación acorde con la del ajuar del Túmulo 9 de Collado y Pinar de Santa Ana en el siglo VI a. C., posiblemente hacia mediados de la centuria.
Camas rematadas en cabezas equinas las tenemos documentadas en diferentes yacimientos del mediodía peninsular (vid., con la discusión de los ejemplares, Quesada, 2002-2003Quesada, F. (2002-2003). “Un elemento de bocado de caballo de tradición Orientalizante en el Museo Arqueológico de Murcia”. Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 42 (Homenaje a Encarnación Ruano), pp. 231-242.; 2005Quesada, F. (2005). “El gobierno del caballo montado en la antigüedad clásica con especial referencia al caso de Iberia. Bocados, espuelas y la cuestión de la silla de montar, estribos y herraduras”. Gladius, 25, pp. 97-150. DOI: https://doi.org/10.3989/gladius.2005.26., fig. 16). La decoración de remates de camas de caballo con prótomos equinos es frecuente también en el ámbito etrusco entre los siglos VIII-VI a. C. (von Hase, 1969Hase, F. W. von (1969). Die Trensender Früheisenzeit in Italien. Prähistorische Bronzefunde, XVI.1. München: C. H. Beck., pp. 11-14; Naso, 2003Naso, A. (2003). I bronzi etruschi e italici del Römisch-Germanisches Zentralmuseum. RGZM-Kataloge, 33. Mainz: Verlag des RGZM., pp. 167-169; Quesada, 2005Quesada, F. (2005). “El gobierno del caballo montado en la antigüedad clásica con especial referencia al caso de Iberia. Bocados, espuelas y la cuestión de la silla de montar, estribos y herraduras”. Gladius, 25, pp. 97-150. DOI: https://doi.org/10.3989/gladius.2005.26., pp. 23-25). Maluquer de Motes (1981Maluquer de Motes, J. (1981). El Santuario Protohistórico de Zalamea de la Serena, Badajoz. 1978-1981. Programa de Investigaciones Protohistóricas, 4. Barcelona: Departamento de Prehistoria y Arqueológico.; 1983Maluquer de Motes, J. (1983). El Santuario Protohistórico de Zalamea de la Serena, Badajoz. 1981-1982. Programa de Investigaciones Protohistóricas, 5. Barcelona: Departamento de Prehistoria y Arqueológico.; Blech, 2003Blech, M. (2003). “Elementos de atalaje de Cancho Roano”. En: Celestino, S. (Ed.). Cancho Roano IX. Los materiales arqueológicos II. Badajoz: Junta de Extremadura, Consejería de Cultura, pp. 159-192.), a partir de los ejemplares de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz), identificó dos modelos: el tipo A, formado por una placa trapezoidal rematada en dos prótomos, y el B, por una placa calada de medio bulto, con un personaje central bifronte enmarcado entre dos caballos, interpretado como Pothnia hippon (Almagro-Gorbea, 2005Almagro-Gorbea, M. (2005). “Ideología ecuestre en la Hispania prerromana”. Gladius, 25, pp. 151-186. DOI: https://doi.org/10.3989/gladius.2005.27., fig. 6). En ambos casos la zona del hocico queda unida a la placa mediante una barra que constituye la esquematización de las riendas, un detalle ausente de los prótomos de Jumilla, que a diferencia de aquellos presentan detalles como las crines, la representación de las bridas o las orejas de bulto redondo.
Del tipo A se conocen, además de los cuatro ejemplares en Cancho Roano, otro de la necrópolis del Estacar de Robarinas (Cástulo, Jaén) (Blázquez y Remesal, 1979Blázquez, J. M. y Remesal, J. (1979). “VIII. La necrópolis del Estacar de Robarinas”. En: Blázquez, J. M. Castulo II. Excavaciones Arqueológicas en España, 105. Madrid: Ministerio de Cultura, pp. 347-395., fig. 173 y lám. L.2), una pieza atribuida a La Carada (Espeluy, Jaén) y otra más de El Risco (Sierra de Fuentes, Cáceres) (Jiménez Ávila y González Cordero, 1996Jiménez Ávila, F. J. y González Cordero, A. (1996). “Broncística y poblamiento post-orientalizante en la Alta Extremadura: a partir de unos materiales de «El Risco» (Sierra de Fuentes, Cáceres)”. Zephyrvs, 49, pp. 169-189., fig. 3.14; Jiménez Ávila, 2002Jiménez Ávila, F. J. (2002). La toréutica orientalizante en la Península Ibérica. Bibliotheca Archaeologica Hispana, 16. Madrid: Real Academia de la Historia., p. 208). Del tipo B serían los dos ejemplares de Cancho Roano, además de otros dos del “Conjunto sepulcral de Guerreiro”, donde solo una de las dos cabezas corresponde a un équido (Jiménez Ávila y Antunes, 2019Jiménez Ávila, F. J. y Antunes, A. S. T. (2019). “Los bronces del «Conjunto sepulcral de Guerreiro» en el Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa): En torno al Periodo Postorientalizante en el Sur de Portugal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 45, pp. 113-178. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam2019.45.005., fig. 5). Además, otras dos incompletas, pues solo conservan el personaje central, la publicada por F. Quesada (2002-2003)Quesada, F. (2002-2003). “Un elemento de bocado de caballo de tradición Orientalizante en el Museo Arqueológico de Murcia”. Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 42 (Homenaje a Encarnación Ruano), pp. 231-242., perteneciente a los antiguos fondos del Museo Arqueológico de Murcia, sin procedencia conocida pero probablemente de algún yacimiento murciano o del sur alicantino, y otra actualmente en el Museo Ibérico de Jaén.
La cronología propuesta señala el siglo V a. C. para los ejemplares de Cancho Roano (Maluquer de Motes, 1983Maluquer de Motes, J. (1983). El Santuario Protohistórico de Zalamea de la Serena, Badajoz. 1981-1982. Programa de Investigaciones Protohistóricas, 5. Barcelona: Departamento de Prehistoria y Arqueológico., p. 56), aunque una fecha del siglo VI resulte adecuada para el resto de las piezas (Quesada, 2002-2003Quesada, F. (2002-2003). “Un elemento de bocado de caballo de tradición Orientalizante en el Museo Arqueológico de Murcia”. Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 42 (Homenaje a Encarnación Ruano), pp. 231-242., p. 42), incluidas las del conjunto de Collado y Pinar de Santa Ana. Para Quesada (2002-2003Quesada, F. (2002-2003). “Un elemento de bocado de caballo de tradición Orientalizante en el Museo Arqueológico de Murcia”. Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 42 (Homenaje a Encarnación Ruano), pp. 231-242., p. 42) los bocados de tipo A y B se relacionarían con atalajes de carro ceremonial, sin descartar que puedan ser usados para la monta, como ocurre en el ya mencionado “Conjunto sepulcral de Guerreiro”.
Modelos más complejos son los que presentan un personaje femenino tocado con un peinado hathórico y dos aves en los extremos, que sustituyen los prótomos de équidos, un conjunto formado por el conocido Bronce Carriazo (Maluquer de Motes, 1957Maluquer de Motes, J. (1957). “De metalurgia tartesia: el Bronce Carriazo”. Zephyrus, 8, pp. 157-168.) y dos ejemplares similares del Museo Metropolitano de Arte de New York (Jiménez Ávila y Mederos Martín, 2020Jiménez Ávila, F. J. y Mederos Martín, A. (2020). “Dos bocados de bronce hispano-fenicios en el Metropolitan Museum of Art (New York): en torno a la funcionalidad e iconografía del Bronce Carriazo”. Zephyrus, 85, pp. 53-78. DOI: https://doi.org/10.14201/zephyrus2020855378.).
Finalmente, cabe referirse a un par de piezas sin contexto de Las Paredejas, en el Cerro del Berrueco (Ávila), que se han relacionado con los ejemplares de Cancho Roano (Fabián, 1986Fabián, J. F. (1986). “El Bronce Final y la Edad del Hierro en "Cerro del Berrueco" (Ávila-Salamanca)”. Zephyrvs, 39, pp. 273-287., p. 283), también incompletas, aunque con evidentes diferencias con el resto de piezas, hasta el punto de resultar cuestionable su interpretación como camas de caballo. Resultan interesantes sus orejas en bulto redondo, lo que contrasta con el carácter laminar de las piezas, así como su decoración incisa e impresa, en ambas caras -en una de ellas muy sucinta- en uno de los casos (Fabián, 1986Fabián, J. F. (1986). “El Bronce Final y la Edad del Hierro en "Cerro del Berrueco" (Ávila-Salamanca)”. Zephyrvs, 39, pp. 273-287., p. 283, fig. 5.1; 2005Fabián, J. F. (2005). Castro de Las Paredejas: Medinilla, Ávila. Guía. Cuadernos de Patrimonio Abulense, 7. Ávila: Institución Gran Duque de Alba., p. 22).
La asociación de pasarriendas de carro con otros elementos de atalaje está bien registrado en diferentes contextos funerarios orientalizantes de la mitad sur peninsular, como La Joya 17 (Garrido y Orta, 1978Garrido, J. P. y Orta, E. M. (1978). Excavaciones en la necrópolis de «La Joya» Huelva. II. (3ª, 4ª y 5ª Campañas). Excavaciones Arqueológicas en España, 96. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia., pp. 66 ss., figs. 34-43, láms. LIV-LX, 95, fig. 61, lám. XLVIII.2), en este caso con el carro completo, el “Conjunto sepulcral de Guerreiro” (Jiménez Ávila y Antunes, 2019Jiménez Ávila, F. J. y Antunes, A. S. T. (2019). “Los bronces del «Conjunto sepulcral de Guerreiro» en el Museu Nacional de Arqueologia (Lisboa): En torno al Periodo Postorientalizante en el Sur de Portugal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 45, pp. 113-178. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam2019.45.005.) o una tumba de Talavera la Vieja (Jiménez Ávila y González Cordero, 2012Jiménez Ávila, F. J. y González Cordero, A. (2012). “Una tumba ‘de carro’ en la necrópolis orientalizante de Talavera La Vieja (Cáceres)”. En: V Encontro de Arqueologia do Sudoeste Peninsular. Almodôvar: Município de Almodôvar, pp. 213-233.), pudiendo ser igualmente el caso del conjunto de Úbeda la Vieja, integrado también por bocados de caballo y botones de atalajes (Ferrer y Mancebo, 1991Ferrer, E. y Mancebo, J. (1991). “Nuevos elementos de carros orientalizantes en la Alta Andalucía. Algunas precisiones en torno a su función, significado y distribución”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 18, pp. 113-148. DOI: https://doi.org/10.15366/cupauam1991.18.005., p. 116).
Por lo que respecta al pasarriendas, responde a un modelo bien conocido en la periferia tartésica, con ejemplos casi idénticos en Alcácer do Sal o Talavera la Vieja, mientras que los prótomos zoomorfos presentan un detalle en la realización de las crines o en la reproducción de las bridas que no aparece en los ejemplares conocidos, generalmente más esquemáticos en el caso de los modelos laminares del llamado tipo A de Cancho Roano, lo que se observa también en la forma de reproducir las orejas del animal, en un mismo plano.
La presencia de estos elementos en la necrópolis de Collado y Pinar de Santa Ana evidencia la llegada de objetos de prestigio a estas tierras del interior murciano, junto con otros elementos como los broches de placa rectangular documentados en las últimas campañas, o el vaso de alabastro recuperado en el interior de la estructura 5 (Hernández Carrión y Gil González, 2001-2002Hernández Carrión, E. y Gil González, F. (2001-2002). “Encachados tumulares del Bronce Final / Hierro Antiguo en la necrópolis del Collado y Pinar de Santa Ana (Jumilla, Murcia)”. Anales de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Murcia, 16-17, pp. 73-94., fig. 6.d; 2004Hernández Carrión, E. y Gil González, F. (2004). “La necrópolis del Bronce Final del Collado y Pinar de Santa Ana de Jumilla (Murcia)”. En: Hernández Alcaraz, L. y Hernández Pérez, M. (Eds.). La Edad del Bronce en tierras valencianas y zonas limítrofes. Villena: Ayuntamiento de Villena / Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, pp. 441-454., fig. 6.d), evidenciando la importancia de la necrópolis y la riqueza que pudieron atesorar los grupos dirigentes asentados en el lugar. Esto abre nuevas vías de investigación y sitúa a Jumilla como un destacado enclave entre finales del siglo IX y el siglo VI a. C. La cronología propuesta para el Túmulo 9, ca. mediados del siglo VI a. C., coincide con la presencia de otros elementos de atalaje en sepulturas del sureste como hemos visto (Quesada, 2002-2003Quesada, F. (2002-2003). “Un elemento de bocado de caballo de tradición Orientalizante en el Museo Arqueológico de Murcia”. Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, 42 (Homenaje a Encarnación Ruano), pp. 231-242., p. 42), entre los que se incluyen la cama de caballo recientemente publicada procedente de la necrópolis de El Molar (San Fulgencio, Alicante), en el área de la desembocadura del Segura (Graells i Fabregat et al., 2022Graells i Fabregat, R., Jiménez Ávila, J., Lorrio Alvarado, A. J., Camacho Rodríguez, P., Iborra Eres, P. y Montero Ruiz, I. (2022). “El caballo durante época tardo-orientalizante en la desembocadura del Segura y su conexión hacia el interior a través de las evidencias arqueológicas”. Madrider Mitteilungen, 63, pp. 312-345. DOI: https://doi.org/10.34780/796z-e61b.).
Queremos mostrar nuestro a agradecimiento a quienes han colaborado en este trabajo, principalmente a Ignacio Montero Ruiz (realización de los análisis de composición de las piezas), M.ª Dolores Sánchez de Prado (dibujos a línea), Pablo Camacho Rodríguez (fotografías de los materiales), José Luis Fuentes Sánchez, de OPPIDA SL (topografía y ortofoto del Túmulo 9), así como a Ester López Rosendo y Benjamín Cutillas Victoria por la colaboración en los trabajos de campo, en los que han participado alumnos/as de las Universidades de Alicante, Murcia y Complutense de Madrid. Así mismo, a las/os investigadoras/es que han realizado la evaluación externa por sus interesantes apreciaciones.
Los/as autores/as declaran que no tienen intereses económicos ni relaciones personales que pudieron haber influido en el trabajo presentado en este artículo.
La financiación de la campaña de 2024 ha corrido a cargo del Excelentísimo Ayuntamiento de Jumilla, mientras que la de 2025 se enmarca en una colaboración entre dicho ayuntamiento y la Universidad de Alicante dentro del Plan de recuperación, transformación y resiliencia financiado por la Unión Europea – Next Generation EU a través de la subvención dentro del Programa de mejora de la competitividad y de dinamización del Patrimonio Histórico con uso turístico (Orden ICT/1363/2022, de 22 de diciembre), dentro del proyecto Coimbra: el renacer de un oppidum ibérico, concretamente la actuación número 10 destinada a la Musealización de la Necrópolis del Collado y Pinar de Santa Ana. Finalmente, la investigación se ha realizado en el marco del proyecto del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Interacciones Fenicios-Indígenas entre el área de la Desembocadura del Segura-Vinalopó y su Hinterland (IFIDesHint)” (PID2024-161439NB-I00).
Alberto J. Lorrio Alvarado: conceptualización, análisis formal, obtención de fondos, investigación, metodología, administración de proyecto, supervisión, redacción – borrador original, redacción – revisión y edición.
Estefanía Gandía Cutillas: obtención de fondos, investigación, administración de proyecto, redacción – revisión y edición.
Raimon Graells i Fabregat: conceptualización, análisis formal, obtención de fondos, investigación, redacción – revisión y edición.
Emiliano Hernández Carrión: investigación, redacción – revisión y edición.
Mariano Torres Ortiz: conceptualización, análisis formal, investigación, redacción – revisión y edición.
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