INTRODUCCIÓN
⌅El astrágalo o la taba, uno de los huesos tarsales localizado en las patas posteriores de los mamíferos, conecta con la tibia por su parte superior, con el calcáneo por la lateral y con el centrotarsal en su superficie distal. Su forma es compacta, con cuatro caras bien diferenciadas (Fig. 1). Estos huesos trascienden el concepto de ʽfauna’, pues se les ha otorgado usos y simbología específicos desde el Neolítico hasta la actualidad. Los astrágalos se han acumulado, modificado y empleado (de formas múltiples) en todas las geografías del planeta y en el seno de organizaciones sociales diversas (Kogălniceanu et al., 2014Kogălniceanu, R., Ilie, A., Mărgărit, M., Simalcsik, A. y Dumitraşcu, V. (2014). “A hoard of astragals discovered in the Copper Age settlement at Iepureşti, Giurgiu County, Romania”. Documenta Praehistorica, XLI, pp. 283-304., p. 292).
Los contextos más antiguos donde se documentan estas prácticas datan del Calcolítico en el área de los Balcanes y en Oriente Próximo (Gilmour, 1997Gilmour, G. H. (1997). “The nature and function of astragalus bones from archaeological contexts in the Levant and Eastern Mediterranean”. Oxford Journal of Archaeology, 16 (2), pp. 167-175. DOI: 10.1111/1468-0092.00032; Zidarov, 2005Zidarov, P. (2005). “Bone artefacts”. En: Merkyte, I. (Ed.). Lîga. Copper Age Strategies in Bulgaria. Centre of World Archaeology. Publications, 2. Acta Archaeologica, 76 (1), København: Blackwell Munksgaard, pp. 124-131., p. 128; Kogălniceanu et al., 2014Kogălniceanu, R., Ilie, A., Mărgărit, M., Simalcsik, A. y Dumitraşcu, V. (2014). “A hoard of astragals discovered in the Copper Age settlement at Iepureşti, Giurgiu County, Romania”. Documenta Praehistorica, XLI, pp. 283-304., p. 294; Sidéra y Vornicu, 2016Sidéra, I. y Vornicu, A. (2016). “The archaeology of games. Playing with knucklebones in the Early Chalcolithic of the Balkans”. En: Baczarov, K. y Gleser, R. (Eds.). Southeast Europe and Anatolia in prehistory. Essays in honor of Vassil Nikolov on his 65th anniversary. Bonn: Dr. Rudolf Habelt GmbH, pp. 379-388., p. 380; Mărgărit, 2017Mărgărit, M. (2017). “Spatulas and abraded astragalus: Two types of tools used to process ceramics? Examples from the Romanian prehistory”. Quaternary International, 438, pp. 201-211. DOI: 10.1016/j.quaint.2015.07.0571040-6182/, p. 202). En la península ibérica, en el yacimiento neolítico de La Lámpara (Soria) se cita la presencia de tres astrágalos como un depósito simbólico (Liesau, 2020Liesau, C. (2020). “Vorbericht über die Tierknochenfunde aus Ambrona (prov. Soria)”. Madrider Mitteilungen, 40, pp. 66-71. DOI: 10.34780/8273-6btm). Sin embargo, su concentración más numerosa (naturales y/o trabajados) se identifica a partir de la I Edad del Hierro, en torno a los siglos VIII ‒ VII a. C. (Bernáldez-Sánchez et al., 2013Bernáldez-Sánchez, E., García-Viñas, E., Gamero-Esteban, M., Amores-Carredano, F. y Ocaña-García de Veas, A. (2013). “Knucklebones and other animal deposits in the “Cruz del Negro” necropolis: Possible Phoenician funerary rituals in SW Spain?”. Anthropozoologica, 48 (2), pp. 323-340.; Mederos Martín, 2021Mederos Martín, A. (2021). “El santuario fenicio de la calle Méndez Núñez-plaza de las Monjas (Huelva, España) y el inicio de los asentamientos fenicios en la península Ibérica”. Sagvntvm (PLAV), 53, pp. 35-57. DOI: 10.7203/SAGVNTVM.53.20784, p. 42; Celestino y Jiménez Ávila, 1996Celestino, S. y Jiménez Ávila, J. (1996). “El Palacio-Santuario de Cancho Roano VI. El Sector Oeste”. En: Celestino, S. (Ed.). El palacio-santuario de Cancho Roano V-VI-VII (los sectores oeste, sur y este). Madrid: Publicaciones del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, pp. 225-275., pp. 43 y 341; Celestino, 2022Celestino, S. (2022). Cancho Roano. Un santuario tartésico en el Guadiana. Córdoba: Almuzara., p. 165; entre otros), y se ha propuesto que la práctica de acumularlos fuera una influencia de otras áreas mediterráneas, especialmente del mundo fenicio (Bernáldez-Sánchez et al., 2013Bernáldez-Sánchez, E., García-Viñas, E., Gamero-Esteban, M., Amores-Carredano, F. y Ocaña-García de Veas, A. (2013). “Knucklebones and other animal deposits in the “Cruz del Negro” necropolis: Possible Phoenician funerary rituals in SW Spain?”. Anthropozoologica, 48 (2), pp. 323-340., p. 338).
Los astrágalos han tenido diferentes usos desde la Prehistoria, sobre todo para el juego, la adivinación o como elementos de protección personal. Con todo, la función lúdica ha prevalecido hasta nuestros días. De hecho, es habitual encontrar testimonios de personas1
El aspecto lúdico está vinculado a otros valores como la suerte, la protección y la riqueza (De Grossi y Minniti, 2013De Grossi, J. y Minniti, C. (2013). “Ancient use of the knucklebone for rituals and gaming piece”. Anthropozoologica, 48 (2), pp. 371-380. DOI: 10.5252/az2013n2a13, p. 379). Por ejemplo, Pausanias (s. II a. C.) relata que los astrágalos se empleaban para adivinar el porvenir e interpretar la voluntad de las divinidades (astragalomancia): “Bajando de Bura hacia el mar hay también un río llamado Buraico y una imagen de Heracles no grande está en la cueva. El sobrenombre de este es Buraico, y se puede practicar la adivinación por medio de una tabla y tabas. Efectivamente, el que consulta al dios reza delante de la imagen, y después de rezar toma cuatro tabas –hay muchas junto a Heracles– y las deja sobre la mesa. Para todas las figuras de las tabas hay una explicación expresamente escrita sobre la tabla” (Descripción de Grecia, VII, XXV, 10).
El carácter apotropaico o de protección se ha propuesto para tabas de la necrópolis de Puig des Molins (Ibiza) que están perforadas y tienen aretes de metal, y que podrían haberse empleado como elementos personales colgados al cuello (Gómez Bellard, 1984Gómez Bellard, C. (1984). La necrópolis del Puig des Molins (Ibiza). Campaña de 1946. Excavaciones Arqueológicas en España 132. Madrid: Ministerio de Cultura., p. 139 y fig. 65, nº 9; CERES, MCU, ficha 06444). Los cepos de anclas romanas decorados con motivos de astrágalos ejemplifican también la relación de estos huesos con las ideas de protección o invocación a la suerte (Berges Soriano, 1969-1970Berges Soriano, M. (1969-1970). “Los hallazgos arqueológicos submarinos ingresados en el Museo Arqueológico de Tarragona”. Boletín Arqueológico, Fasc. 105-112, pp. 3-17., p. 5; Beltrán, 1952Beltrán, A. (1952). “Sobre las excavaciones submarinas”. Caesaraugusta. Publicaciones del Seminario de Arqueología y Numismática Aragonesa, 3, pp. 7-27., p. 23; Geli et al., 2023Geli, R., Nieto, X. y Vivar, G. (2023). Naufragis. Història submergida. Texts i imatges de l’exposició 28/04/2022 – 30/07/2023, Magazín 04. Barcelona: Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura - Museu d’Arqueologia de Catalunya., p. 33).
Su uso como pesos se ha planteado para aquellos realizados en metal que reproducen la forma del hueso, o para algunos óseos que se han rellenado con metal, aunque estos últimos son excepcionales (Minniti y Peyronel, 2005Minniti, C. y Peyronel, L. (2005). “Symbolic or Functional Astragali from Tell Mardikh-Ebla (Syria)”. Archaeofauna, 14, pp. 7-26., p. 14). En contextos romanos se conocen inequívocos pesos de plomo y bronce con forma de astrágalos, como los documentados en la posible sala de los ediles de la ciudad de Arucci/Turobriga (Aroche, Huelva) (Bermejo y Campos, 2009Bermejo Menéndez, J. y Campos Carrasco, J. M. (2009). “La sala de los ediles de Arucci/Turobriga. Officina Ponderaria Aruccitana”. Sagvntvm (PLAV), 41, pp. 187-198.) o en una de las piletas de la factoría de salazones del Majuelo (Almuñécar, Granada) (Molina, 2000Molina Fajardo, F. (2000). Almuñécar romana. Granada: Ayuntamiento de Almuñécar., p. 178).
Su relación con el juego, la suerte y la prosperidad o la riqueza se advierte en monedas griegas de los siglos V-III a. C. Por ejemplo, en Paphos (Chipre), Mallos y Kelenderis (Cilicia), Kolophon y Teosin (Jonia) o Himera (Sicilia) aparecen monedas con representaciones de astrágalos o de personas jugando a las tabas (Tahberer, 2012Tahberer, B. (2012). “Astragaloi on ancient coins: game pieces or agents of prophecy?”. The Celator. Journal of Ancient and Medieval Coinaige, April, pp. 6-21.). En la península ibérica, en las ocultaciones monetarias de Rosas (Girona) y de Morella (Castelló) (ambas de finales del s. V y el s. IV a. C.) se recuperaron dos monedas – una en cada conjunto – que presentan en el reverso tres astrágalos. Los estudios metalográficos sugieren una producción local, aunque se trata de un motivo inusual que copiaría modelos extrapeninsulares (Ripollés, 1994Ripollés. P. P. (1994). “El tesoro de Rosas”. Sagvntvm (PLAV), 27, pp. 137-153., pp. 138-140). De hecho, se ha planteado que los propios astrágalos pudieran haber actuado como elementos contractuales, apuntando a un vínculo entre la metrología antigua y su peso (Alinei, 1960-1961Alinei, M. (1960-1961). “L’astragalo e il talento. Contributo alle ricerche sull’origine delle unità di peso”. Annali dell’Istituto Italiano di Numismatica, 7-8, pp. 9-23.).
Finalmente, se ha señalado también que pudieran servir como pulidores de pieles o para realizar el acabado final de las superficies cerámicas, por lo que la abrasión de sus caras no respondería a una causa tecnológica sino funcional. Con el fin de verificar dicha hipótesis se realizaron experimentos para comprobar la idoneidad de los huesos en estas tareas sin resultados concluyentes (Kogălniceanu et al., 2014Kogălniceanu, R., Ilie, A., Mărgărit, M., Simalcsik, A. y Dumitraşcu, V. (2014). “A hoard of astragals discovered in the Copper Age settlement at Iepureşti, Giurgiu County, Romania”. Documenta Praehistorica, XLI, pp. 283-304., p. 293; Mărgărit, 2017Mărgărit, M. (2017). “Spatulas and abraded astragalus: Two types of tools used to process ceramics? Examples from the Romanian prehistory”. Quaternary International, 438, pp. 201-211. DOI: 10.1016/j.quaint.2015.07.0571040-6182/). Además, la experimentación mostró que los astrágalos deberían abrasionarse previamente para conseguir el acabado uniforme de las superficies cerámicas (Mărgărit, 2017Mărgărit, M. (2017). “Spatulas and abraded astragalus: Two types of tools used to process ceramics? Examples from the Romanian prehistory”. Quaternary International, 438, pp. 201-211. DOI: 10.1016/j.quaint.2015.07.0571040-6182/, pp. 206-207). No obstante, quienes plantean estas hipótesis no descartan las prácticas más extendidas que hemos señalado, como partes de juegos o elementos de protección o adorno.
Son varios los usos y los significados de los astrágalos y cada caso debe examinarse en su contexto. Para ello es necesario abordar estudios que permitan entender la naturaleza y las causas de los procesos de depósito de estos huesos. Esto conlleva la aplicación de una metodología específica, que incluye análisis anatómicos, taxonómicos, tafonómicos, tecnológicos y tipológicos. En definitiva, se trata de examinar la biografía de estas pequeñas piezas, atendiendo al estudio de los contextos y de cualquier alteración a las que se hayan sometido, así como su origen, desde la fragmentación hasta la combustión.
En este trabajo, presentamos una propuesta de aplicación de esta metodología a partir de la revisión de los conjuntos de astrágalos procedentes del yacimiento ibérico de La Bastida de les Alcusses (Moixent, València). Ello incluye el estudio pormenorizado de un conjunto inédito, el compendio de otro publicado y la presentación de hallazgos de excavaciones recientes, además de piezas aisladas, tanto de hueso como en otros materiales. Finalmente, se discuten diferentes líneas interpretativas y se exponen hipótesis de trabajo, comparando los conjuntos del yacimiento con otros documentados en el mundo ibérico.
LOS ASTRÁGALOS EN LA BASTIDA DE LES ALCUSSES
⌅La Bastida de les Alcusses es un yacimiento conocido en la bibliografía como proyecto arqueológico vinculado al Servicio de Investigación Prehistórica de Valencia (Fletcher et al., 1965Fletcher, D., Pla, E. y Alcácer, J. (1965). La Bastida de les Alcuses I (Mogente – Valencia). Serie de Trabajos Varios, 24. València: Servicio de Investigación Prehistórica del Museu de Prehistòria de València. y 1969Fletcher, D., Pla, E. y Alcácer, J. (1969). La Bastida de les Alcuses II (Mogente – Valencia). Serie de Trabajos Varios, 25. València: Servicio de Investigación Prehistórica del Museu de Prehistòria de València.; Bonet y Vives-Ferrándiz, 2011Bonet, H. y Vives-Ferrándiz, J. (2011). La Bastida de les Alcusses 1928-2010. València: Museu de Prehistòria de València.). Las primeras excavaciones tuvieron lugar entre 1928 y 1931 y hasta 1975 no se volvió a intervenir (exceptuando un pequeño sondeo de N. Lamboglia realizado en 1952Lamboglia, N. (1952). “Per una classificazione prelimiare della ceramica campana”. En: Atti del 1º Congresso Internazionale di Studi Liguri. Bordighera: Instituto Internazionale di Studi Liguri, pp. 139-206.) para acometer la limpieza de las zonas excavadas durante esos primeros años, la reconstrucción parcial de los muros con piedra en seco y la construcción de diversas infraestructuras. Estas incluían un camino de acceso por la ladera norte, un refugio con aljibe frente al lienzo de muralla oeste, además de la instalación de una valla metálica perimetral y una puerta monumental, como se indica en la memoria del Servicio (La Labor del SIP) de ese año (LSIP 1975LSIP 1975 (1976). La Labor del Servicio de Investigación Prehistórica y su Museo en el pasado año 1975. Diputación Provincial de Valencia., p. 28). Entre 1978 y 1979 se intervino en la limpieza del perímetro del yacimiento para preparar el montaje de la cerca con la supervisión arqueológica de J. Aparicio Pérez (LSIP 1978LSIP 1978 (1979). La Labor del Servicio de Investigación Prehistórica y su Museo en el pasado año 1978. Diputación Provincial de Valencia., p. 64; TSIP 1979TSIP 1979 (1980). La tasca del Servei d’Investigació Prehistòrica i del seu Museu el passat any 1979. València: Diputación Provincial de Valencia., p. 114) y entre 1980 y 1981 se realizó dicho vallado (LSIP 1980LSIP 1980 (1982). Labor del Servicio de Investigación Prehistórica y su Museo en el año 1980. Diputación Provincial de Valencia., p.78; LSIP 1981LSIP 1981 (1982). Labor del Servicio de Investigación Prehistórica y su Museo en el pasado año 1981. Diputación Provincial de Valencia., p. 158) (Figs. 2 y 3).
El actual proyecto de investigación comprende la excavación del asentamiento de forma paralela al reestudio de las excavaciones antiguas (1928-1931) y de las intervenciones de los años 70 y 80 (Vives-Ferrándiz, 2022Vives-Ferrándiz, J. (2022). “Urbaniza, que no es poco. Novedades de la investigación arqueológica en el oppidum ibero de La Bastida de les Alcusses (Moixent, València), 2010-2020”. En: Actualidad de la investigación arqueológica en España IV (2021-2022). Conferencias impartidas en el Museo Arqueológico Nacional. Madrid: Ministerio de Cultura y Deporte, pp. 243-261., para un estado de la cuestión). Actualmente se han registrado cuatro fases constructivas. La primera ocupación en el lugar se ha documentado en el sector oeste y se fecha en el tránsito del siglo V al IV a. C. A una segunda fase, con la misma cronología, corresponde la construcción del oppidum, de 4 ha, con la muralla perimetral y la trama urbana que sacó a la luz las excavaciones de 1928-1931 en la parte central del asentamiento. En la muralla se abren cuatro entradas orientadas a las laderas oeste y este, las más accesibles del promontorio: tres en la parte occidental (Puertas Oeste, Norte y Sur) y una en el extremo oriental (Puerta Este). En la ladera sudoriental se ha documentado una red de caminos construidos que permitiría la circulación rodada desde el llano hacia el oppidum por las tres puertas del sector occidental (Vives-Ferrándiz et al., 2023Vives-Ferrándiz, J., Amorós López, I., Ferrer García, I., Albir Herrero, C., Blasco Martín, M., Centelles Fullana, L.... y Tortajada Comeche, G. (2023). “La red viaria de La Bastida de les Alcusses (Moixent, València). Trabajos de prospección y excavación (2020-2021)”. Recerques del Museu d’Alcoi, 32, pp. 83-101.). La tercera fase constructiva supuso la reforma parcial de las estructuras defensivas y de la entrada circa 375-350 a. C. Finalmente, la cuarta fase se fecha tras el abandono del poblado hacia el tercer cuarto del siglo IV a. C., cuando se produjo una ocupación del sector oeste del asentamiento. No se ha documentado ninguna actividad constructiva ni ocupación posterior al siglo IV a. C.
Los astrágalos de La Bastida suman un total de 742 ejemplares de hueso, que se reparten entre varios conjuntos de diferentes contextos cuyo estudio taxonómico y tecnológico presentamos a continuación. A ellos, se añaden 5 astrágalos de plomo y 1 vaso plástico de procedencia ática.
Conjunto A
⌅Durante el estudio de los depósitos en el Museu de Prehistòria de València (en adelante MPV) procedentes de La Bastida de les Alcusses localizamos una caja que contenía 644 tabas de hueso y 5 elaboradas en plomo (Fig. 4), además de pequeños fragmentos termoalterados de fauna indeterminada, dos bordes y un fragmento informe de cerámica ibérica de Clase B, un fragmento de escoria de hierro y un goterón de plomo fundido de 4 cm de longitud. El sedimento que contiene estos materiales deparó una semilla de bellota carbonizada (Fig. 5), y dos carbones, uno de Pinus halepensis y otro de conífera.
El material se había identificado con una etiqueta de cartón escrita con bolígrafo con la referencia “Mayo-1978. La Bastida. Recogido al preparar la zona para montar la cerca”. La información invita a pensar que procede de los trabajos realizados siguiendo el perímetro exterior de la muralla para instalar la valla. En la memoria anual de aquel año se explica que dicha instalación conllevó la remoción del terreno, con la retirada de los derrumbes de la muralla mediante medios manuales y mecánicos y la excavación de una zanja para “el asentamiento de un murete que servirá de base a la cerca” (LSIP 1979LSIP 1978 (1979). La Labor del Servicio de Investigación Prehistórica y su Museo en el pasado año 1978. Diputación Provincial de Valencia., p. 114). Ni en la memoria anual ni en el archivo del SIP hay documentación que permita conocer más detalles del depósito. En cualquier caso, el hallazgo debió resultar suficientemente llamativo como para recogerse y depositarse en el museo, aunque no se detallara más información contextual.
Estudio anatómico y taxonómico
⌅El conjunto está compuesto por astrágalos de oveja (Ovis aries), cabra (Capra hircus), caprinos indeterminados (Ovis/Capra) y suidos (Sus sp.). Para la clasificación de los restos ha sido utilizada la colección de referencia del laboratorio de Arqueología y Paleontología del Institut Valencià de Conservació, Restauració i Investigació (IVCR+i). La distinción entre oveja y cabra se ha basado principalmente en los criterios morfológicos propuestos por Prummel y Frisch (1986Prummel, W. y Frisch, H. J. (1986). “A guide for the distinction of species, sex and body side in bones of sheep and goat”. Journal of Archaeological Science, 13, pp. 567-577.), Fernández (2001Fernández H. (2001). Ostéologie comparée des petits ruminants eurasiatiques sauvages et domestiques (genres Rupicapra, Ovis, Capra et Capreolus): diagnose différentielle du squelette appendiculaire. Tesis doctoral. Université de Genève. DOI: 10.13097/archive-ouverte/unige:77284) y Zeder y Lapham (2010Zeder, M. A. y Lapham, H. A. (2010). “Assessing the reliability of criteria used to identify postcranial bones in sheep, Ovis, and goats, Capra”. Journal of Archaeological Science, 37, pp. 2887-2905. DOI: 10.1016/j.jas.2010.06.032) para las facetas medial y lateral, la superficie articular plantar y las trócleas proximales. Cuando la identificación específica no ha sido posible se han agrupado bajo la denominación de caprinos indeterminados (Ovis/Capra). En el caso de los suidos (Sus sp.) se siguen los parámetros métricos de Payne y Bull (1988Payne, S. y Bull, G. (1988). “Components of variation in measurements of pig bones and teeth, and the use of measurements to distinguish wild from domestic pig remains”. ArchæoZoologia, 2, pp. 27–65.) a partir de las medidas de von den Driesch (1976Driesch, A. von den (1976). A guide to the measurement of animal bones from archaeological sites (Vol. 1). Harvard: Peabody Museum Press.).
El recuento total es de 304 elementos izquierdos, 330 derechos y 10 fragmentos. Todos los astrágalos pertenecen a ejemplares subadultos y adultos, con un número mínimo de 332 individuos. Los suidos suponen el 6,5 % del total identificado y el 6,6 % del número mínimo de individuos (NMI), correspondiendo el 93,5 % restante a ovejas y/o cabras que suponen el 93,4 % del NMI. Entre estos últimos, los ejemplares de ovino son mayoritarios (Tab. 1).
Sobre 39 de ellos hay evidencias de marcas de carnicería. Se trata de cortes realizados con un filo metálico, localizados principalmente en la faceta dorsal distal, aunque también se observan sobre la superficie medial o lateral en cuatro casos (Fig. 6).
Estudio tecnológico y tipológico
⌅El número de astrágalos trabajados asciende a 207 (32 %). La modificación más frecuente consiste en la abrasión de una o varias de sus caras. No obstante, también se han detectado cortes producidos con útiles metálicos para desbastar la superficie de las caras y generar, de este modo, planos más rectos (Fig. 7).
Por especies, el 24 % de las tabas de oveja están trabajadas (77 de 315); el 27 % de las de cabra (37 de 137); el 42 % de las de caprinos indeterminados (63 de 150) y el 71 % de las de cerdo/jabalí (30 de 42). No parece haber una predilección o distinción entre las de oveja y las de cabra (anatómicamente muy similares), pero sí destaca el alto porcentaje de astrágalos de suido modificados, si bien es cierto que estos son los que tienen un peso menor en el conjunto, con 42 tabas de 644 (Tab. 1).
Prestamos especial atención a qué cara o caras del hueso han sido alteradas, con el propósito de identificar patrones. Por ello desarrollamos un sistema de clasificación basado en cuáles de estas facetas están modificadas intencionalmente y en qué grado. Esto es, si la alteración (fundamentalmente por abrasión, pero en ocasiones también por cortes) ha dejado las caras de la pieza en un plano recto o diagonal/oblicuo o si se trata de otro patrón. Además, se tiene en cuenta si el hueso ha sido o no perforado. La Fig. 8 describe la clasificación tipológica identificada en conjuntos de época ibérica (Blasco Martín, 2022Blasco Martín, M. (2022). Artesanías en hueso, asta, cuerno y marfil en el mundo ibérico, Serie de Trabajos Varios 128. València: Servicio de Investigación Pre.histórica del Museu de Prehistòria de València., p. 28), especificando e incorporando la nueva información proporcionada por este conjunto de La Bastida de les Alcusses.
Al igual que se ha identificado en otros asentamientos ibéricos como La Serreta (Alcoi-Cocentaina-Penàguila, Alacant), El Puntal dels Llops (Olocau, València), El Puig de Sant Andreu (Ullastret, Girona) o Illa d’en Reixac (Ullastret, Girona) (Blasco Martín, 2022Blasco Martín, M. (2022). Artesanías en hueso, asta, cuerno y marfil en el mundo ibérico, Serie de Trabajos Varios 128. València: Servicio de Investigación Pre.histórica del Museu de Prehistòria de València., p. 219), predomina el trabajo de las caras lateral y medial del hueso (tipo C, 124 ejemplares, 60 % de los astrágalos trabajados), seguido de la modificación únicamente de la cara lateral (tipo A, 44 ejemplares, 21 %) y aquella con perforaciones sin ningún otro tipo de modificación (tipo G, 15 astrágalos, 7 %). Los astrágalos que presentan de una a cuatro caras modificadas en distinto grado son minoritarios (n = 24, 12 %, Tab. 2). Ninguno de estos tipos alcanza los diez ejemplares, pero su presencia manifiesta una variabilidad en el proceso tecnológico y, posiblemente, funcional que nos invita a pensar en un conjunto fruto de diferentes manos y acciones, de diferentes necesidades y usos. En definitiva, no es un conjunto uniforme, pues se realizaron modificaciones mediante diferentes gestos que pudieron responder a intenciones diversas.
Esta variedad también se observa en los 38 astrágalos perforados: 4 son de suido (3 izquierdos y 1 derecho), 10 de cabra (7 izquierdos y 3 derechos), 16 de oveja (7 izquierdos y 9 derechos) y 8 de caprinos indeterminados (5 izquierdos y 3 derechos) (Fig. 9 y Anexo AC1). Las perforaciones se realizaron por rotación y presión con punzones metálicos. Presentan perfil cónico, bicónico o recto. Son de forma circular o ligeramente ovalada y sus medidas oscilan entre 1,5 y 6 mm de diámetro. Por lo general, se localizan en la parte central del hueso, atravesando las caras plantar y dorsal en sentido recto o diagonal. Tan solo una taba izquierda de caprino fue horadada desde las caras lateral y medial (AC1.34). En seis de ellas la perforación no llega a traspasar la pieza: dos derechas de caprino, una izquierda de oveja y las tres tabas izquierdas de cerdo trabajadas. De estas últimas, una conserva inserto un elemento de hierro, quizás una arandela o una barra fragmentada, en esa perforación parcial, localizada en la parte central de la cara dorsal (AC1.3). Por su parte, una de las dos tabas de caprino, además de presentar esa perforación parcial en la parte central, cuenta con otra completa, desplazada ligeramente hacia la faceta medial, por lo que podría señalar un posible fallo (AC1.36). Un astrágalo izquierdo de cabra es la única pieza con dos perforaciones completas. Tienen 3 mm de diámetro y están ejecutadas en sentido diagonal. Se diferencian en la cara plantar, pero convergen en la parte central de la cara dorsal (AC1.24).
Termoalteraciones
⌅Todos los astrágalos, trabajados y sin trabajar, están alterados por el fuego. Presentan diferentes coloraciones: beige, marrón, negra, azul, gris y blanca, y algunas están combinadas en un mismo hueso. Probablemente son el resultado de diferentes grados de combustión. El inicio de la carbonización y el tono castaño suelen ocurrir entre los 200 y 300 ºC. A partir de los 300-400 ºC el color se torna negro. Entre los 500-600 ºC se destruye toda la materia orgánica y el hueso empieza a cambiar de color, alcanzando un tono ligeramente azul entre los 650-750 ºC. La calcinación y la coloración blanquecina se producen a partir de los 800 ºC (Nicholson, 1993Nicholson, R. A. (1993). “A morphological investigation of burnt animal bone and an evaluation of its utility in archaeology”. Journal of Archaeological Science, 20, pp. 411-428.; Munro et al.,2007Munro, L. E., Longstaffe, F. J. y White, C. D. (2007). “Burning and boiling of modern deer bone: Effects on crystallinity and oxygen isotope composition of bioapatite phosphate”. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 249, pp. 90-102. DOI: 10.1016/j.palaeo.2007.01.011).
La representación gráfica de la temperatura y el color (Fig. 10) indica que 405 astrágalos soportaron una temperatura inferior a 500 ºC, 175 lo hicieron entre 425-700 ºC y 38 estuvieron a más de 725 ºC. La variedad de color observada puede deberse a que procedan de diferentes episodios de combustión o que estuviesen agrupados (¿quizás dentro de un saco o recipiente?) y fuesen expuestos a una temperatura intensa en un corto espacio de tiempo, viéndose afectados por fluctuaciones de calor según su posición. Tampoco se puede descartar la combinación de ambas circunstancias.
Astrágalos de plomo
⌅Cinco piezas de plomo reproducen astrágalos o partes de ellos. Cuatro replican la forma inequívoca de las tabas, salvo por el hecho de contar con la cara dorsal plana, quizás para facilitar su apoyo (Fig. 11). Por este motivo tienen las caras medial y lateral desarrolladas tan solo por la mitad, o por un tercio de su extensión, lo que dificulta atribuirlas de forma inequívoca a una lateralidad o especie concreta. No obstante, a juzgar por la forma y tamaño, el ejemplar 43993 podría reproducir una taba derecha de oveja o cabra. Es la única, además, que cuenta con una perforación en su parte central, realizada de forma unidireccional seguramente con un punzón metálico desde la cara dorsal a la plantar. Dicha perforación es de tendencia circular (1,79 mm × 2,09 mm), pero con un acabado ligeramente irregular. Las piezas 43995 y 43996 podrían identificarse, por su parte, con tabas izquierdas también de oveja o cabra. El ejemplar 43994 tiene finas incisiones que remarcan sus caras lateral y medial. No resulta posible diferenciar la lateralidad ni la especie representada; su longitud es ligeramente superior al resto. Cuenta con una depresión en uno de los extremos que no llega a atravesarla. Por último, la pieza 43997 parece representar la cara lateral de un astrágalo de caprino. Cabría plantearse si pudo ir adherido a algún astrágalo de hueso, como sucede actualmente en algunas variantes del juego de las tabas en Argentina y Uruguay, donde se les adapta una lámina metálica a las caras lateral y medial3
Volviendo a La Bastida de les Alcusses, obviamente estas cinco tabas de plomo se distinguirían de los centenares de hueso, pero, a su vez, fueron creadas como copia o modelo de estas y, por tanto, podemos asumir que estarían vinculadas al conjunto óseo. Sus pesos oscilan entre los 35,71 g y los 4,78 g y resultan similares a los documentados en las series ponderales de bronce de La Bastida (Tab. 3). Se ha documentado tanto la unidad de 20,7 g como la de 31 g (la primera extendida en la costa oriental peninsular y la segunda propia de la zona centro-occidental de la península), así como otra unidad de 8,3 g que podría haberse utilizado como convertidor entre los dos sistemas o con otras unidades mediterráneas (Poigt, 2023Poigt, T. (2023). De Poids et de Mesure. Les instruments de pesée en Europe occidentale durant les âges des Métaux (XIVe-IIIe s. a.C.). Conception, usages et utilisateurs. Pessac, Ausonius Éditions, Collection DAN@ 8https://una-editions.fr/de-poids-et-de-mesure., figura 3-154 y 3-178), por lo que estas tabas metálicas podrían haberse realizado siguiendo medidas de peso atestiguadas en el asentamiento.
Conjunto B
⌅Del departamento 78 se publicó un conjunto de 90 tabas (Fletcher et al.,1969Fletcher, D., Pla, E. y Alcácer, J. (1969). La Bastida de les Alcuses II (Mogente – Valencia). Serie de Trabajos Varios, 25. València: Servicio de Investigación Prehistórica del Museu de Prehistòria de València., p. 175), sin embargo, en nuestra revisión del material conservado en el MPV documentamos 85 (Blasco Martín, 2022, pp. 190-192). De estas, 27 tienen marcas de trabajo (32 %) frente a 58 sin modificaciones antrópicas (68 %). De este conjunto, 39 son de oveja (46 %; NMI: 22), 22 de cabra (26 %; NMI: 11), 20 de caprinos indeterminados (23,5 %; NMI: 11) y 4 de suidos (5 %; 3 de cerdo y posiblemente 1 de jabalí) (Fig. 12). El 85 % de los astrágalos trabajados presenta la cara lateral o las caras lateral y medial modificadas en ángulo recto por abrasión (tipo A1 o C1). El 15 % restante lo integran un astrágalo derecho de oveja con la cara medial modificada (subtipo B1), otro izquierdo de oveja con todas sus caras trabajadas por abrasión salvo la dorsal (subtipo D1) y un astrágalo derecho de caprino y uno izquierdo de oveja con las caras laterales facetadas en sentido diagonal y las mediales rectas (subtipo C4). Se han identificado marcas de carnicería en 11 de ellos y 21 presentan termoalteraciones propias de temperaturas inferiores a 400 ºC.
Conjunto C
⌅En los trabajos arqueológicos desarrollados en la campaña de excavación de 2015 en el área intramuros en torno a la Puerta Oeste (Muralla Oeste Norte, MON; UE 1127 y 1172) se recuperaron 12 astrágalos trabajados: 2 izquierdos de oveja (NMI: 2), 2 derechos de cabra (NMI: 2), 1 izquierdo y 1 derecho de cerdo (NMI: 1) y 6 de caprinos indeterminados (5 izquierdos y 1 derecho; NMI: 5). Prácticamente todos presentan la cara lateral o las caras lateral y medial modificadas (tipos A y C) (Blasco Martín, 2022Blasco Martín, M. (2022). Artesanías en hueso, asta, cuerno y marfil en el mundo ibérico, Serie de Trabajos Varios 128. València: Servicio de Investigación Pre.histórica del Museu de Prehistòria de València., tablas 5.59 y 5.61). Tan solo uno de ellos cuenta con marcas evidentes de haber estado en contacto con el fuego. Las UE en las que se han hallado estos objetos pertenecen a la primera fase de ocupación del lugar, que se fecha en el tránsito del siglo V al IV a. C. y se caracteriza por construcciones con muros de mampostería y adobes que definen amplios espacios cuadrangulares en los que hay depósitos rituales in situ con objetos metálicos, adornos personales y restos de fauna doméstica.
Otros astrágalos
⌅Un astrágalo de bovino (Bos taurus) perforado fue recuperado en el departamento 66 (Fletcher et al., 1969Fletcher, D., Pla, E. y Alcácer, J. (1969). La Bastida de les Alcuses II (Mogente – Valencia). Serie de Trabajos Varios, 25. València: Servicio de Investigación Prehistórica del Museu de Prehistòria de València., p. 87; Blasco Martín, 2022Blasco Martín, M. (2022). Artesanías en hueso, asta, cuerno y marfil en el mundo ibérico, Serie de Trabajos Varios 128. València: Servicio de Investigación Pre.histórica del Museu de Prehistòria de València., p. 191 y fig. 5.176) (Anexo AC2). Se trata de un astrágalo derecho (long. 63 mm; anch. 36 mm; grosor 30 mm) con cuatro perforaciones circulares (de 6 mm de diámetro) en el centro de cada una de las caras y con evidencias de abrasión en ángulo recto de las caras lateral, medial y dorsal (tipo E2). Es excepcional en el registro de época ibérica, ya que no tenemos referencia de ningún otro con las mismas características tecnológicas.
Por otra parte, un ascos de cerámica ática de barniz negro modelado en forma de un astrágalo izquierdo de bovino izquierdo se halló en el departamento 68 (Ballester Tormo y Pericot, 1929Ballester Tormo, I. y Pericot, L. (1929). “La Bastida de les Alcuses (Mogente)”. Archivo de Prehistoria Levantina, I, pp. 179-213., pp. 199-200; Fletcher et al.,1969Fletcher, D., Pla, E. y Alcácer, J. (1969). La Bastida de les Alcuses II (Mogente – Valencia). Serie de Trabajos Varios, 25. València: Servicio de Investigación Prehistórica del Museu de Prehistòria de València., p. 104). Este tipo de recipiente para aceites o perfumes con aspecto de taba no es frecuente en el Mediterráneo. En la península ibérica conocemos diversos ejemplares de barniz negro fechados en el siglo IV a. C.: uno de la necrópolis de La Albufereta (Alacant) (quizás también un astrágalo izquierdo de bovino), hallado en una fosa rectangular sin huesos humanos asociados (Verdú, 2015Verdú, E. (2015). La necrópolis ibérica de L’Albufereta (Alacant). Ritos y usos funerarios en un contexto de interacción cultural. Serie Mayor. Alicante: MARQ., p. 109, fig. 3.27); otro fragmentado procedente de la zona de hábitat de la Neápolis de Ampurias (L’Escala, Girona) (Sánchez y Pérez Aguado, 2018Sánchez, C. y Pérez Aguayo, A. C. (2018). “La cerámica ática de barniz negro de época clásica en Ampurias”. Empúries, 57, pp. 9-24., p. 13) y un ejemplar de Mas Castellar de Pontós (Girona) (Asensio et al., 2017, p. 130, fig. 4). Un cuarto ejemplar procede de Ibiza, sin contexto preciso, y se conserva actualmente en el Museu d’Arqueologia de Catalunya-Barcelona (Lamboglia, 1952Lamboglia, N. (1952). “Per una classificazione prelimiare della ceramica campana”. En: Atti del 1º Congresso Internazionale di Studi Liguri. Bordighera: Instituto Internazionale di Studi Liguri, pp. 139-206., p. 193; Trias, 1967Trias, G. (1967). Cerámicas griegas de la península Ibérica. Monografías sobre cerámicas hispánicas. Valencia: The William L. Bryant Foundation., p. 312).
DISCUSIÓN
⌅Las especies animales de los conjuntos de astrágalos en La Bastida de les Alcusses están en consonancia con el panorama de la fauna documentada en el asentamiento, donde predominan las especies de mamíferos domésticos (93 %) en número de restos determinados (NRD) sobre las silvestres (4 %) (Pérez Jordà et al., 2011Pérez Jordá, G., Ferrer, C., Iborra, M. P., Ferrer, M. A., Carrión, Y., Tortajada, G. y Soria, L. (2011). “El Trabajo cotidiano. Los recursos agropecuarios, la metalurgia, el uso de la madera y las fibras vegetales”. En: Bonet, H. y Vives-Ferrándiz Sánchez, J. (Eds.). La Bastida de les Alcusses, 1928-2010, València: Museu de Prehistòria de València, pp. 95-137., p. 110). Entre las primeras, las ovejas y las cabras son mayoritarias (NRD: 54 %; NMI: 52 %; peso: 29,5 %). La estructura de los rebaños es mixta, con un predominio de ovejas en proporción de 2,3:1. La cabaña ovina estaba orientada principalmente a la producción de carne y lana y en las cabras hacia la producción de leche. Tras ellas, hay que considerar al bovino por su importancia como proveedor cárnico (NRD: 19,5 %; NMI: 13 %; peso: 45 %), así como al cerdo (NRD: 18 %; NMI: 23 %; peso: 13 %). Finalmente, entre las especies cazadas se encuentra el ciervo (Cervus elaphus), la cabra montés (Capra pyrenaica), el jabalí (Sus scrofa) y los lagomorfos, cuya carne supone un aporte puntual en la dieta de los habitantes (NRD: 4 %; NMI: 9 %; peso: 1 %). Así pues, la importancia relativa de las especies es coincidente tanto en los conjuntos de astrágalos como en la cabaña ganadera reflejada en los restos de los basureros domésticos (Iborra, 2004Iborra, P. (2004). La ganadería y la caza desde el Bronce final hasta el Ibérico final en el territorio valenciano. Serie de Trabajos Varios 103, València: Servicio de Investigación Prehistórica del Museu de Prehistòria de València., pp. 255-263; Iborra y Vives-Ferrándiz, 2015Iborra, P. y Vives-Ferrándiz, J. (2015). “Consumo de carne y diversidad social. La distribución espacial de los restos faunísticos en la Bastida de les Alcusses (Moixent, Valencia)”. En: Sanchís, A. y Pascual, J. L. (Eds.). Preses petites i grups humans en el passat. II Jornades d’arqueozoologia. València: Museu de Prehistòria de València., p. 290).
El Conjunto A de La Bastida de les Alcusses es el más numeroso de todos los documentados para el Ibérico Pleno en la península ibérica. Los 644 astrágalos, con más de 200 trabajados, junto a 5 tabas de plomo, suponen una acumulación y combinación inédita, tanto para asentamientos como necrópolis. En ámbito peninsular, la mayor colección es del siglo I a. C. y procede del departamento 127 de Libisosa (Lezuza, Albacete), interpretado como una gran construcción “oligárquica” (sic: Uroz Rodríguez, 2022Uroz Rodríguez, H. (2022). Libisosa. Historia congelada. Serie I Estudios, 272. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses “Don Juan Manuel”, Diputación de Albacete., p. 61). En la estancia 1, en un área con un telar, se recuperó “una ingente acumulación de astrágalos o tabas (talus), sobrepasando las 1100 unidades, que junto a las halladas en la estancia 5 (contigua a la cuba y a la otra acumulación de pondera), suman ca. 1500 unidades” (Uroz Rodríguez, 2022Uroz Rodríguez, H. (2022). Libisosa. Historia congelada. Serie I Estudios, 272. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses “Don Juan Manuel”, Diputación de Albacete., p. 68). La publicación no aporta información de las especies representadas, ni si tienen alteraciones o marcas tecnológicas. Otro contexto de referencia es El Puntal dels Llops (Olocau, València), donde se recuperaron 348 astrágalos en los niveles de los siglos III-II a. C. Destaca la concentración en el departamento 15 de 251 tabas de caprinos y suidos, tanto naturales como trabajados, y en el departamento 4 de 84 tabas de caprinos y bovinos (Bonet y Mata, 2002Bonet, H. y Mata Parreño, C. (2002). El Puntal dels Llops: un fortín edetano. Serie de Trabajos Varios 99. València: Servicio de Investigación Prehistórica del Museu de Prehistòria de València., pp. 181-182; Iborra, 2004Iborra, P. (2004). La ganadería y la caza desde el Bronce final hasta el Ibérico final en el territorio valenciano. Serie de Trabajos Varios 103, València: Servicio de Investigación Prehistórica del Museu de Prehistòria de València., cuadro 121; Blasco Martín, 2022Blasco Martín, M. (2022). Artesanías en hueso, asta, cuerno y marfil en el mundo ibérico, Serie de Trabajos Varios 128. València: Servicio de Investigación Pre.histórica del Museu de Prehistòria de València., pp. 158-160).
La presencia de astrágalos es dispar entre asentamientos de un mismo territorio. Así, a partir de la revisión de materiales óseos de una selección representativa de asentamientos se ha concluido su presencia destacada en algunos poblados, superando la decena en otros, mientras que hay enclaves donde no se registran en otros enclaves (Blasco Martín, 2022Blasco Martín, M. (2022). Artesanías en hueso, asta, cuerno y marfil en el mundo ibérico, Serie de Trabajos Varios 128. València: Servicio de Investigación Pre.histórica del Museu de Prehistòria de València., p. 217, tabla 6.1.). Las concentraciones en asentamientos como Libisosa, El Puntal dels Llops o La Bastida de les Alcusses no se corresponden con un uso extendido en otros asentamientos de esos mismos territorios.
En las necrópolis destaca la tumba 4 de Alarcos (Ciudad Real), fechada entre los siglos III-II a. C., perteneciente a un hombre de entre 20 y 30 años, donde hay 453 astrágalos de caprinos, sin que se especifique las identificaciones taxonómicas o tecnológicas del conjunto (García Huerta et al., 2018García Huerta, M. R., Morales Hervás, F. J. y Rodríguez González, D. (2018). De la muerte a la eternidad: la necrópolis ibérica de Alarcos (Ciudad Real). Madrid: Síntesis., pp. 46-48). En esta necrópolis se recuperaron tabas en el 25 % de las cremaciones, en un marco cronológico entre los siglos III–I a. C., con diferencias significativas entre las tumbas (García Huerta et al., 2018García Huerta, M. R., Morales Hervás, F. J. y Rodríguez González, D. (2018). De la muerte a la eternidad: la necrópolis ibérica de Alarcos (Ciudad Real). Madrid: Síntesis., p. 178 y cuadro 3.21). En El Cigarralejo (Mula, Murcia) se documentaron astrágalos en los ajuares de 45 de las 529 tumbas excavadas (esto es, en el 8,5 % de ellas) (Cuadrado, 1987Cuadrado, E. (1987). La necrópolis ibérica de “El Cigarralejo” (Mula, Murcia). Madrid:: Bibliotheca Praehistorica Hispana, 23.; de Prada Junquera y Cuadrado, 2019De Prada Junquera, M. y Cuadrado, E. (2019). La necrópolis ibérica de “El Cigarralejo” (Mula, Murcia). Segunda Parte, Tomo Primero. Las tumbas y sus ajuares. Murcia: Monografías del Museo de Arte Ibérico de El Cigarralejo.). Su presencia oscila desde un único ejemplar a las 150 tabas presentes en la sepultura 209 (Cuadrado, 1987Cuadrado, E. (1987). La necrópolis ibérica de “El Cigarralejo” (Mula, Murcia). Madrid:: Bibliotheca Praehistorica Hispana, 23., pp. 389 y 567). Se concentran en las tumbas del siglo IV a. C. (Gallardo, 2014Gallardo, J. (2014). “Uso y significado de los astrágalos en los ajuares funerarios ibéricos: la necrópolis del Poblado de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia)”. Alberca, 12, pp. 43-57., p. 55). Para la necrópolis de El Poblado de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia), las tumbas con concentraciones de astrágalos se fechan de nuevo principalmente en el siglo IV a. C. (Gallardo, 2014Gallardo, J. (2014). “Uso y significado de los astrágalos en los ajuares funerarios ibéricos: la necrópolis del Poblado de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia)”. Alberca, 12, pp. 43-57.; Thomas et al.,2022Thomas, P., Cano, J. M. G., Albizuri, S., y Nadal, J. (2022). “Gaming and divination pieces, markers of ownership, or all three? Zooarchaeology and the interpretation of knucklebones found in tombs of the Iberian necropolis of El Poblado (Coimbra del Barranco Ancho, Murcia, Spain)”. Anthropozoologica, 57 (6), pp. 157-166. DOI: 10.5252/ANTHROPOZOOLOGICA2022V57A6). Aportan un total de 549 tabas, mayoritariamente de oveja y cabra, presentes en 27 sepulturas (17 % de la necrópolis), tanto de mujeres como de hombres. En algunas tumbas se supera la centena de astrágalos, como sucede en la 75 y en la 116 (Thomas et al.,2022Thomas, P., Cano, J. M. G., Albizuri, S., y Nadal, J. (2022). “Gaming and divination pieces, markers of ownership, or all three? Zooarchaeology and the interpretation of knucklebones found in tombs of the Iberian necropolis of El Poblado (Coimbra del Barranco Ancho, Murcia, Spain)”. Anthropozoologica, 57 (6), pp. 157-166. DOI: 10.5252/ANTHROPOZOOLOGICA2022V57A6, p. 160). En L‘Albufereta se recuperaron 303 tabas en 12 sepulturas (4 % del total de la necrópolis), algunas de ellas en concentraciones destacadas de varias decenas (Verdú, 2015Verdú, E. (2015). La necrópolis ibérica de L’Albufereta (Alacant). Ritos y usos funerarios en un contexto de interacción cultural. Serie Mayor. Alicante: MARQ., p. 412). Por el contrario, en otros espacios funerarios, al igual que ocurre en el caso de los poblados, la presencia de astrágalos es nula o anecdótica. Sirva como ejemplo el caso de la cercana necrópolis a La Bastida de les Alcusses de Corral de Saus (Moixent, València) donde apenas se han documentado dos astrágalos quemados en dos tumbas de los siglos II-I a. C. que son, además, destacadas en el paisaje funerario (Izquierdo Peraile, 2000Izquierdo Peraile, I. (2000). Monumentos funerarios ibéricos: Los pilares-estela. Serie de Trabajos Varios, 98. València: Servicio de Investigación Prehistórica del Museu de Prehistòria de València., p. 336).
El depósito de tabas no es privativo del ámbito ibérico en la II Edad del Hierro (ss. VI-II a. C.). En la necrópolis de Villaricos (Cuevas del Almanzora, Almería) se hace alusión a la presencia de “huesecillos” (entendidos como astrágalos) en diversas tumbas (Astruc, 1951Astruc, M. (1951). La necrópolis de Villaricos. Informes y memorias, 25. Madrid: Ministerio de Educación Nacional, Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas., pp. 38, 64 y 81) y en la necrópolis celtibérica de La Yunta (Guadalajara), con una cronología entre los siglos IV-II a. C., hay concentraciones de astrágalos en 28 sepulturas, y en algunas más de 50 ejemplares (García Huerta y Antona, 1992García Huerta, M. R. y Antona, V. (1992). La necrópolis celtibérica de La Yunta (Guadalajara). Campañas de 1984-1987. Albacete: Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, D.L., pp. 145-146 y 148; Lorrio, 1997Lorrio, A. J. (1997). Los celtíberos. Madrid: Universidad Complutenses de Madrid - Universidad de Alicante., p. 39).
En otros enclaves se han identificado tabas reproducidas en metal, pasta vítrea, marfil y ámbar. En la tumba 221 de la necrópolis de Cabecico del Tesoro (Verdolay, Murcia), fechada en el siglo IV a. C., se recuperó una taba de bronce (Lillo Carpio, 1981Lillo Carpio, P. A. (1981). El poblamiento ibérico en Murcia. Murcia: Universidad de Murcia, Academia Alfonso X el Sabio., p. 429). De forma similar, en el yacimiento ibero-romano (ss. II-I a. C.) de Tiro de Cañón (Alcañiz, Teruel) se encontró una taba de plomo (Benavente et al., 1985-1986, p. 148). En las prospecciones efectuadas en Los Castellazos (Mediana de Aragón, Zaragoza), junto a fragmentos de cerámicas ibéricas, campanienses y ánforas se halló una taba de plomo con una perforación (Martín Bueno, 1967Martín Bueno, M. (1967). “Los Castellazos de Mediana (Zaragoza)”. Caesaraugusta, 29-30, pp. 201-202., p. 202). Por su parte, en el Cerro de la Cerámica de Murcia se recuperaron astrágalos en miniatura de pasta vítrea (Lillo Carpio, 1981Lillo Carpio, P. A. (1981). El poblamiento ibérico en Murcia. Murcia: Universidad de Murcia, Academia Alfonso X el Sabio., p. 429) y entre los materiales de la colección Pérez Cabrero de Ibiza, procedente del Puig des Molins, hay una pequeña cuenta de collar de pasta vítrea en forma de astrágalo para la que no tenemos contexto (MPV 4775). En la sepultura 43 de la necrópolis de El Poblado de Coimbra del Barranco Ancho, perteneciente a un hombre joven-adulto y datada a finales del siglo II a. C., se depositó un ajuar compuesto, entre otros elementos, por 3 dados y 2 astrágalos tallados en marfil de elefante (García Cano et al.,2008García Cano, J. M., Page, V., Ramos, F., Hernández, E. y Gil, F. (2008). El mundo funerario ibérico en el altiplano Jumilla-Yecla (Murcia): La necrópolis de El Poblado de Coimbra del Barraco Ancho. Investigaciones de 1995-2004. II.-Las incineraciones y los ajuares funerarios. Murcia: Proyecto Iberos Murcia., p. 58). Hasta el momento, son las únicas tabas ebúrneas halladas en contextos de la Edad del Hierro peninsular (Blasco Martín, 2016Blasco Martín, M. (2016). “Dados y fichas de la Edad del Hierro en la Península Ibérica”. Archivo de Prehistoria Levantina, XXXI, pp. 241-260., pp. 249-250). Cabe señalar también que, en Ampurias, en la inhumación Martí nº 20, se halló un pequeño astrágalo tallado en ámbar empleado probablemente como cuenta de un collar (Almagro, 1953Almagro, M. (1953). Las necrópolis de Ampurias. Monografías ampuritanas, III. Barcelona: Diputación Provincial de Barcelona - Consejo Superior de Investigaciones Científicas., p. 56 y fig. 20.32).
Tras los ejemplos expuestos de contextos funerarios podemos afirmar que en La Bastida de les Alcusses y, en especial en el Conjunto A, encontramos más astrágalos depositados que en la suma de los hallados en los depósitos de cualquier necrópolis ibérica (cf. datos en García Romero, 2019García Romero, I. (2019). “Les tabes en el ritual funerari ibèric”. ArkeoGazte Aldizkaria, 9, pp. 291-307.). A este dato debemos añadir la existencia de cuatro astrágalos de plomo y otra pieza plúmbea que imita, y quizás cubriese, la faceta lateral de una taba, además de la existencia dentro del poblado, en el departamento 68, de un ascos de cerámica ática con forma de taba de bovino. Las cantidades de huesos y la elaboración de astrágalos en otras materias primas (bien fueran producidos en el asentamiento o bien adquiridos a través del comercio), reflejan la relevancia que tuvieron para algunas personas de esta comunidad.
Aunque desconocemos el contexto preciso de hallazgo del Conjunto A, la cantidad de astrágalos recuperados y el hecho de que todos ellos estén quemados, con diferentes intensidades de afección, nos lleva a plantear la hipótesis de que sea un depósito intencionado relacionado bien con acciones rituales de una primera ocupación en este lugar, o bien de los espacios públicos del oppidum, como las entradas y los caminos de acceso. De hecho, ya se había documentado un ritual público en la Puerta Oeste con una marcada connotación funeraria (Vives-Ferrándiz et al., 2015; Vives-Ferrándiz, 2022Vives-Ferrándiz, J. (2022). “Urbaniza, que no es poco. Novedades de la investigación arqueológica en el oppidum ibero de La Bastida de les Alcusses (Moixent, València), 2010-2020”. En: Actualidad de la investigación arqueológica en España IV (2021-2022). Conferencias impartidas en el Museo Arqueológico Nacional. Madrid: Ministerio de Cultura y Deporte, pp. 243-261.), por lo que este depósito de astrágalos extramuros es otra muestra de acciones rituales colectivas.
La variabilidad de las tabas del Conjunto A, que incluye el número de animales (332) y sus especies, el repertorio de marcas de trabajo, las perforaciones, los diferentes grados de modificación de las caras (algunas presentan abrasiones más intensas que otras), etc., apunta a un depósito formado por materiales de diferente procedencia, en el que intervinieron diferentes manos, diferentes personas. Así, por ejemplo, solo las tabas de este conjunto tienen perforaciones. No encontramos ninguna perforada en el Conjunto B (departamento 78) o en las recuperadas en el Conjunto C (campaña 2015), ambos hallados dentro del oppidum, lo que quizás fue significativo para que fueran depositadas ritualmente extramuros. Desgraciadamente, no contamos con detalles estratigráficos para discernir si su depósito se formó a partir de diferentes acciones o si se acumuló en un solo momento a partir de varias procedencias. Una bellota carbonizada y carbones (uno de ellos de Pinus halepensis y otro de conífera) hallados en el escaso sedimento conservado podrían indicar que las tabas se quemaron junto a restos vegetales. Dos fragmentos de bordes de ollas del tipo B.1. (Mata y Bonet 1992Mata Parreño, C. y Bonet Rosado, H. (1992). “La cerámica ibérica: ensayo de tipología”. En: Estudios de arqueología ibérica y romana: homenaje a Enrique Pla Ballester. Serie de Trabajos Varios, 89. València: Servicio de Investigación Prehistórica del Museu de Prehistòria de València, pp. 117-173.) podrían estar en relación con prácticas culinarias o con la presencia de recipientes en el mismo depósito. En todo caso, este conjunto también representa la riqueza ganadera del oppidum de La Bastida de les Alcusses con el énfasis en el depósito de huesos de caprinos y suidos. Si medimos la riqueza ganadera a partir de la capacidad de acumulación de tabas, entre otros criterios, el asentamiento destaca entre los contemporáneos, no solo en el territorio inmediato sino en todo el ámbito ibérico. Esta riqueza móvil, generada fundamentalmente a partir de la ganadería de caprinos, así como la importancia que los bovinos y suidos tuvieron en el poblado, es un aspecto de la economía que permitiría la obtención de bienes alimenticios y de otros susceptibles de ser comercializados a partir de productos como la carne, la leche o la lana.
Tanto los astrágalos que no presentan marcas de trabajo como aquellos con las caras modificadas por cortes o abrasión pueden asociarse con los juegos de habilidad y de azar. Salvando las distancias, sirva como ejemplo el óleo Les Osselets pintado ca. 1734 por Jean-Baptiste Siméon Chardin (Baltimore Museum of Art nº de catálogo 1938.1934
El astrágalo de bovino del departamento 66 es el único perforado que procede de intramuros del poblado y también el único trabajado que no es de oveja, cabra, cerdo o jabalí (Anexo AC2). El paralelo más similar que hemos localizado procede de Ugarit, de cronologías del Bronce Final. En un contexto palacial se recuperó un astrágalo de bovino con cuatro perforaciones similares a este. Lleva incorporada dentro una pieza de plomo de cuatro brazos (de ahí las cuatro perforaciones que presenta) que le sirve como soporte (Amandry, 1984Amandry, P. (1984). “Os et coquilles”. Bulletin de correspondance hellénique, Supplément 9, pp. 347-380. DOI: 10.3406/bch.1984.5779, p. 365 y fig. 30; Holmgren, 2004Holmgren, R. (2004). “«Money on the hoof». The astragalus bone – religion, gaming and primitive money”. En: Santillo Frizell, B. (Eds.). Man and animal in antiquity. Proceedings of the conference at the Swedish Institute in Rome, September 9-12, 2002. Projects and Seminars, 1. Roma: The Swedish Institute in Rome, pp. 212-220., fig. 2) y que estaría relacionada con un tipo de juego de las tabas (Gilmour, 1997Gilmour, G. H. (1997). “The nature and function of astragalus bones from archaeological contexts in the Levant and Eastern Mediterranean”. Oxford Journal of Archaeology, 16 (2), pp. 167-175. DOI: 10.1111/1468-0092.00032, p. 167). En el contexto de hallazgo no se ha documentado ningún soporte metálico, pero podría haber sido de madera o incluso podrían haberse usado otros materiales para sostenerla. Por ejemplo, podría haber sido atada con hilos o cuerdas a través de los orificios para manipularlo.
Finalmente, el astrágalo de barniz negro se halló en el departamento 68, en el llamado Conjunto 11, que es el espacio con mayor número de importaciones áticas del asentamiento. Hay al menos 58 objetos de vajilla, 89 cuencos indeterminados, 4 crateras, 2 ánforas y 1 lucerna (Amorós López y Vives-Ferrándiz, 2022Amorós López, I. y Vives-Ferrándiz, J. (2022). “De las políticas comensales a las relaciones sociales: cerámicas áticas en La Bastida de les Alcusses (Moixent, Valencia)”. Archivo Español de Arqueología, 95, e03. DOI: 10.3989/aespa.095.022.03, p. 12). Se ha interpretado como vajilla almacenada bien para uso de los ocupantes o para intercambios comerciales. El astrágalo ático es un tipo de recipiente poco importado por las comunidades ibéricas, pero se encuentra tanto en asentamientos ‒La Bastida, Mas Castellar de Pontós‒ como en tumbas ‒l’Albufereta‒, por lo que encapsularía los valores vinculados al juego, el azar y la protección propia de los depósitos de astrágalos durante el siglo IV a. C.
CONCLUSIONES
⌅Los astrágalos en La Bastida de les Alcusses ocuparon un lugar destacado en las actividades cotidianas y rituales del poblado, como demuestra su vinculación con aspectos económicos, elementos de juego, fortuna, azar y protección, y el depósito intencional en acciones rituales colectivas. Asimismo, son elementos que indican un grado de riqueza plasmada en la existencia de centenares de cabezas de ganado. Además, el Conjunto A, aunque parcial en información contextual, nos indica que se llevaron a cabo prácticas rituales colectivas en las que varias personas o grupos (de ahí las diferentes marcas de trabajo, las caras modificadas, las perforaciones, los animales seleccionados, etc.) estarían implicadas en su depósito intencional fuera del espacio amurallado. Otros restos nos remiten al juego, el azar y el entretenimiento, como el conjunto del departamento 78 y el astrágalo de bovino perforado del departamento 66.
La presencia de tabas en contextos ibéricos muestra un panorama heterogéneo, no sólo por los lugares de hallazgo ‒hábitat y necrópolis‒ sino también por los usos que transitan entre lo lúdico y lo apotropaico. Tal y como se ha señalado para acumulaciones de tabas en otros enclaves mediterráneos (Holmgren, 2004Holmgren, R. (2004). “«Money on the hoof». The astragalus bone – religion, gaming and primitive money”. En: Santillo Frizell, B. (Eds.). Man and animal in antiquity. Proceedings of the conference at the Swedish Institute in Rome, September 9-12, 2002. Projects and Seminars, 1. Roma: The Swedish Institute in Rome, pp. 212-220., p. 216), hay que plantear respuestas diversas y complejas a las cuestiones que suscitan sus usos. Finalmente, incidimos en la importancia de un enfoque multidisciplinar, con estudios que tengan en cuenta sus características taxonómicas, tafonómicas y tecnológicas y, por descontado, de los contextos de hallazgo.